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Hoy quiero hablarte de la adolescencia, de esta etapa que a muchos padres provoca temor o emoción pero es bien sabido que no pasa desapercibida.
En esta etapa sucede muchos cambios, cambios biológicos, psicológicos y hasta culturales.
Dentro de los biológicos se encuentran los hormonales, el aumento de estatura y peso, cambios corporales, maduración de los caracteres sexuales primarios y aparición de los secundarios.

En los psicológicos vale la pena mencionar que se le dificulta poder hacer una diferencia entre las emociones , llegan a tener cambios de humor drásticos , piensan como adultos pero siguen actuando como niños , además inician descubriendo su “Yo” su identidad.
Hablando de los cambios culturales , esos simplemente son cambios en su forma de vestir, de hablar, peinarse, creencias, etc.
Teniendo esto de referencia, ahora es importante mencionar que los cambios de conducta que presentan son necesarios, por lo que una responsabilidad que tenemos como padres es estar informados para poder ayudarlos.

Cómo lo mencioné un cambio es que descubre su “YO”,  por lo cual generalmente no se reconoce, es por eso necesita tranquilidad, los momentos o islas de silencio, las cuales les permitirán reflexionar sobre su vida.
No le gusta que indaguemos,  que investiguemos, que entremos en su intimidad, quiere que le respetemos su autonomía, su forma de ser, sus conversaciones, su forma de vestir, en fin todas sus cosas.
Se inicia en pensar por cuenta propia y por eso se cuestiona las ideas y valores de los padres, es decir, las verá con otros ojos, no con la del niño pequeño que seguía todas las indicaciones de los padres.
No quiere ayuda porque quiere hacer las cosas por él mismo, aunque a veces no sabe cómo, es una forma de descubrirse cómo autónomo e independiente.

Algo que hará casi casi por sistema será el discutir, es decir, lo hace porque de esta forma quiere afirmar su independencia, su pensamiento, por ello se rebela contra todo, en especial contra sus padres o maestros, quieren ser ellos mismos, actuar por cuenta propia con su pensamiento, sus acciones, etc., lo que corresponde al adulto es no impedir su crecimiento,  si orientarlo, acompañarlo.

Algo que sucede es que generalmente crecen muy rápido, y no les gusta el resultado,  por lo que pueden tener complejos y lo pasan muy mal, un trabajo que como padre existe es decirles lo positivo que tienen, para que se valoren y podamos elevar su autoestima ya que ellos en este momento no son muy objetivos.
Por otro lado hay que mencionar que sobre su estado de ánimo y sentimientos , no pueden controlarlos, son como un coctel de hormonas.
No olvidemos que les gusta tener emociones fuertes, el riesgo y la adrenalina, no conocen el miedo, por lo que nuevamente guiarlos en algunos momentos es necesario.
Importante de recordar es que hasta después de los 22 años se da la madurez de la CPF (corteza prefrontal cerebral) Es decir, pensamiento,  autocontrol, control de impulsos, toma de decisiones, juicio, etc., es por esto que en la adolescencia va a dar prioridad a los estímulos, a los impulsos, al “quiero”, sin poder comprender lo lógico o razonable.
Intentan demostrar, sobre todo a ellos mismos, que pueden hacer todo.
Otra característica es que su autoestima suele ser baja, esto es por que necesitan cumplir con lo que los amigos u otros adolescentes piden sobre ropa, marcas comerciales, cuerpos y es así que se muestran prepotentes o insolentes a veces o con conductas agresivas.

No saben bien lo que quieren, es así que necesitan nuestro cariño, nuestra confianza y nuestra claridad para ayudarles, pero siempre desde un segundo plano, es decir no encima de ellos.

Hay que ayudarlos a que comprendan que las acciones tienen sus consecuencias., que la libertad conlleva responsabilidad, ellos necesitan que los adultos se los expliquen.
Los amigos ocupan un lugar fundamental , primordial, por eso, generalmente anteponen a la familia, esto no significa que no la valoren, solo que ven en los amigos algo muy importante, con quienes pueden conectar, y a quienes les pasa lo mismo: que son unos incomprendidos.

Tips
*Ayuda a tu hijo a prever los cambios que tendrá en su cuerpo.
*Explícale sobre los cambios físicos y la sexualidad y que son parte de un desarrollo normal y saludable.

*Dale un espacio para hacer preguntas y permita que lo haga cuando esté listo, dale la confianza para hacerlas y no juzgues las mismas mantén la comunicación sobre las relaciones saludables, sexo, sexualidad, consumo de alcohol o sustancias, así como las consecuencias, esto puede ayudar a los adolescentes a reflexionar o de tratar de tomar decisiones de antemano y prepararse para cuando surjan situaciones además de que creará una buena base para las conversaciones futuras siempre teniendo un tono positivo en las conversaciones con tu hijo
establece límites claros y comunica expectativas razonables ejemplo horarios de volver a casa, compromisos escolares, el uso de dispositivos, conducta, responsabilidades, dale gradualmente oportunidades de mayor independencia,
*Respeta la independencia y la individualidad, necesita separarse de ti y convertirse en un ser diferente, consolidar su personalidad.
*Recuérdale siempre que estás disponible para ayudarlo y escucharlo cuantas veces sea necesario, cuando te busque escúchalo, no tengas distractores.
Los años de adolescencia son realmente increíbles, es como un parque de diversiones, algunos juegos te dan miedo, otros te divierten, otros son sosos, pero al final pueden salir juntos disfrutando de la increíble etapa.

-Grace-

La vida está ahí, en ese momento que te pasó de noche porque te parecía común y ordinario.

Como cuando ibas a la Universidad y te quejabas de lo pesado que era la vida de estudiante y ahora ves que tus problemas de entonces no eran nada.

Como cuando tu hijo se sube encima de ti un domingo a las siete de la mañana y tú te molestas, pero cuando es adolescente, entonces extrañas que te busque al despertar.

La vida está ahí, en contemplar las estrellas y la luna sin importar si está llena o no. En ver las montañas o en subirlas cuando tienes la osadía de hacerlo.

Está en la posibilidad que hoy tienes de pensar y decidir.

En ese ir al trabajo del que a veces te quejas pero que cuando no lo tienes, entonces, lo añoras.

La vida está ahí cuando amaneces al lado de esa persona con la que elegiste estar.

Está en los domingos que pasas en familia y te parecen rutinarios, hasta que alguien de esos seres deja de estar y caes en la cuenta que nada ni nadie es eterno.

La vida está en esas noches eternas con los amigos queriendo arreglar el mundo. En esas horas en las que hablar, reír a carcajadas o sentirte escuchado cambiaron tu estado de ánimo y dejaste de ahogarte en un vaso de agua.

Está en los besos, en los abrazos y en las miradas que lo dicen todo sin decir nada.

La vida está ahí cuando cantas sin importar cómo te escuches y cuando bailas sin importar quién te ve.

Está en tus momentos a solas, cuando descansas, y cuando te ríes solo en complicidad contigo recordando algo que sucedió, o cuando te permites llorar, sentir y conectarte con tus emociones.

La vida está ahí en el sencillo acto de respirar, moverte, hablar…

He aprendido que la clave de disfrutar la vida está en que no esperemos mucho de ella o en darnos cuenta que lo “mucho” que tanto esperamos ya lo tenemos, pero nos falta notarlo. En notar que lo ordinario es lo más extraordinario que existe.

Aunque parece que vivir es una costumbre, una de las claves de la vida para en realidad disfrutarla, creo que es nunca acostumbrarnos a ella.