Entradas

Respira, serás padre o madre toda la vida, enséñale las cosas importantes, las de verdad.

A saltar en los charcos, a observar a los insectos, a dar besos de pajarito y abrazos de osos. No olvides esos abrazos y no se los niegues nunca, puede que dentro de unos años esos abrazos que añoras sean los que algún día no diste.

Dile cuanto lo quieres cada vez que lo pienses, déjalo llorar, llora con él, las paredes se pueden volver a pintar, los objetos se rompen y se reemplazan continuamente, los gritos de mamá y papá duelen toda la vida, puedes lavar los platos más tarde, mientras tu limpias el crece.

El no necesita tantos juguetes, trabaja menos y quiere más y sobre todo….

Respira, serás madre toda la vida.

El solo niño una vez.

 

Tus niños no tienen la culpa del mal día que tuviste.

Tus niños no tienen la culpa de los problemas con tu pareja.

Tus niños no tienen la culpa de tus frustraciones ni los malos ratos en tu trabajo.

No tienen la culpa de que se haya roto el condón o fallado la píldora anticonceptiva. O, simplemente, no tienen la culpa que tú no te hayas cuidado con responsabilidad.

Tus hijos no tienen la culpa de las heridas de tu infancia.

De tus penas, de tus miedos. De tu corazón roto.

Ellos llegaron para sanar,

para enseñarte a amar de una manera que no imaginaste jamás.

Llegaron para darle un significado a tu vida que tal vez antes no tenía. Para enseñarte a ser fuerte y resiliente.

Para enseñarte a luchar y salir adelante todos los días.

Es nuestra obligación como mamás darles una infancia linda, mágica, contenida en besos, abrazos y presencia.

Nos equivocamos, es cierto.

Tropezamos y nos caemos,

pero debemos saber limpiarnos las heridas y pedir perdón.

Aprender a ser mamás cada día.

No es fácil.

Debemos luchar contra nuestro cansancio, penas, temores, situaciones no resueltas.

Seamos mamás presentes, cariñosas, ocupadas y preocupadas con y para nuestros hijos.

Es el trabajo más importante, el que deja huellas: formar personas. Personas de bien.

En ellos quedará el amor que pusimos en este camino durante su infancia. Eso es lo único, lo que más queda.

 

Constanza Díaz

El lado B de la maternidad-Perfectamente imperfectas

¿POR QUÉ TUS HIJOS HACEN LO QUE HACEN?

Una madre levantó la mano y preguntó:

– ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?

– Dígale que baje, – le dije yo.

– Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.

– ¿Cuántos años tiene el niño?– le pregunté.

– Tres años – afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con grupos de padres.

Muchos conflictos se están viviendo porque los padres de familia se muestran temerosos o flojos para ejercer su autoridad. Y esos hijos van creciendo y el problema junto con ellos, ya que a esos padres les cuesta trabajo tomar la decisión de poner límites y ejercer su autoridad de forma correcta.

¿Por qué tus hijos hacen lo que hacen?

1.- PORQUE TÚ LOS DEJAS.

Hacen lo que hacen porque tú se los permites. Los hijos se convierten en lo que son, porque sus padres lo permiten, así de sencillo. Si tu hijo está haciendo un desastre de su vida, esta respuesta no te va a gustar, tú vendrás a mí y me darás un millón de excusas, le vas a echar la culpa a la música que escucha, a las películas que ve, a los libros que lee (si es que lee), a la violencia que transmite la televisión, al sistema educativo, o a la presión que ejerce la sociedad o a sus amigos, así es que haz a un lado la indignación y piensa en esta verdad: tus hijos son producto de tu paternidad o lo que es lo mismo, de tu manera de educarlo.

2.- NO HAY CONSECUENCIAS DEL MAL COMPORTAMIENTO.

Los padres dejan hacer a sus hijos lo que quieran, con muy poca información de lo que es aceptable y lo que no lo es. Si ellos hacen algo mal, no hay consecuencias por el inaceptable comportamiento.

Algunas veces decimos: “si haces esto te va a pasar aquello”, y “si no haces aquello te va a pasar esto”, después ellos no hacen lo que tienen que hacer y no pasa nada, no cumplimos la promesa de las consecuencias advertidas. ¿Sabes en qué se convierte un padre que no cumple con las consecuencias advertidas? En un MENTIROSO; y eso justamente aprenden nuestros hijos, a mentir, y a prometer sin cumplir, al fin que no pasa nada.

3.- TÚ LES DICES A TUS HIJOS QUE SON ESPECIALES.

Quizás no vas a estar de acuerdo conmigo en esto, créeme que a mí también me resultó difícil entenderlo y aceptarlo, pero es una realidad. Si tú eres de los que actualmente cree que su pequeño ángel es especial, lamento decirte que no lo es; si tú les dices a tus hijos constantemente que son especiales, los perjudicas más que ayudarlos.

Tu hijo es especial para ti y solo para ti, no lo es para nadie más. Tu hijo nació con todo tu amor y verlo crecer es toda una maravilla, sin embargo cuando crece y cruza tu puerta para ir a la escuela, él, solo es un niño más en la lista de la escuela, y no hay nada de especial acerca de él.

En el mundo real, tu hija no es una princesa, ni tu hijo un príncipe, sólo es un niño más. Los hijos deben entender y aprender a crecer sabiendo que al instante que dejen tus amorosos brazos y entren al mundo real, nadie los amará por la única razón de que ellos existen, como lo haces tú.

4.- TÚ HACES QUE TUS HIJOS SEAN LA COSA MÁS IMPORTANTE EN TU VIDA.

Ellos no lo son. Yo sé que tú piensas que lo son pero no es así; cuando tú dejas pensar a tus hijos que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tú terminarás haciendo lo que ellos digan.

Tus hijos son importantes, no me mal entiendas, tus hijos deben ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima de todo, la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio también, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán en busca de su propia felicidad y tú te quedarás únicamente con tu esposo (a), en el mejor de los casos.

Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan tú no tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión.

Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan todo su tiempo y energía en sus hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servirlos y poner su vida “en espera” mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan solos sin compañero(a) con quien envejecer juntos, por lo general terminan tratando y viendo a su hijo de 50 como si fuera de 4 años.

5.- FALLAMOS AL ENSEÑARLES LA DIFERENCIA ENTRE DERECHOS Y PRIVILEGIOS.

Los hijos tienen entre otros los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar, a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentación, a ser amados, a recibir educación, etc. Los privilegios son concesiones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les compramos cosas, por ejemplo: lo más actual en videojuegos, o ropa o zapatos de marca, o una mascota, e incluso los llevamos al cine o a vacacionar, les compramos celulares, etc, etc. y todo gratis, a cambio de nada. Hoy te digo que aunque te sobre el dinero para complacer a tu hijo, tienes que enseñarle a ganárselo; él tiene que saber que las cosas que le gustan, cuestan y hay que pagar un precio por ellas. Incluso estas cosas te ayudarán en la negociación de actitudes y comportamientos.

6.- TRABAJAS EN EL AUTOESTIMA DE TU HIJO.

La palabra autoestima es una palabra compuesta. Auto: uno mismo, y estima: amor, o sea, amarse a uno mismo. Tú no le puedes proporcionar una valoración positiva de él mismo, porque confundimos el animarlos y apoyarlos con aumentar su autoestima y cambiamos la regla de “si tiene alta autoestima tendrá éxito en todo”, pero en realidad es al revés “si tiene éxito en todo, aumentará su autoestima”. Así que si quieres que tengan autoestima alta, enséñale a alcanzar sus éxitos. A que luche por ellos, porque todo cuesta esfuerzo, dedicación y perseverancia.

Espero que estos comentarios te ayuden a entender el por qué a veces le pedimos peras al olmo, si en realidad cosechamos lo que sembramos.

Fuente: Padres Al Rescate De Los Valores

 

La vida está ahí, en ese momento que te pasó de noche porque te parecía común y ordinario.

Como cuando ibas a la Universidad y te quejabas de lo pesado que era la vida de estudiante y ahora ves que tus problemas de entonces no eran nada.

Como cuando tu hijo se sube encima de ti un domingo a las siete de la mañana y tú te molestas, pero cuando es adolescente, entonces extrañas que te busque al despertar.

La vida está ahí, en contemplar las estrellas y la luna sin importar si está llena o no. En ver las montañas o en subirlas cuando tienes la osadía de hacerlo.

Está en la posibilidad que hoy tienes de pensar y decidir.

En ese ir al trabajo del que a veces te quejas pero que cuando no lo tienes, entonces, lo añoras.

La vida está ahí cuando amaneces al lado de esa persona con la que elegiste estar.

Está en los domingos que pasas en familia y te parecen rutinarios, hasta que alguien de esos seres deja de estar y caes en la cuenta que nada ni nadie es eterno.

La vida está en esas noches eternas con los amigos queriendo arreglar el mundo. En esas horas en las que hablar, reír a carcajadas o sentirte escuchado cambiaron tu estado de ánimo y dejaste de ahogarte en un vaso de agua.

Está en los besos, en los abrazos y en las miradas que lo dicen todo sin decir nada.

La vida está ahí cuando cantas sin importar cómo te escuches y cuando bailas sin importar quién te ve.

Está en tus momentos a solas, cuando descansas, y cuando te ríes solo en complicidad contigo recordando algo que sucedió, o cuando te permites llorar, sentir y conectarte con tus emociones.

La vida está ahí en el sencillo acto de respirar, moverte, hablar…

He aprendido que la clave de disfrutar la vida está en que no esperemos mucho de ella o en darnos cuenta que lo “mucho” que tanto esperamos ya lo tenemos, pero nos falta notarlo. En notar que lo ordinario es lo más extraordinario que existe.

Aunque parece que vivir es una costumbre, una de las claves de la vida para en realidad disfrutarla, creo que es nunca acostumbrarnos a ella.