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Tus hijos no van a recordar lo que les regales para Navidad, olvídate de eso, bueno al menos yo no me acuerdo.

Mi madre murió cuando era un adolescente, mi padre, cuando entré en la veintena,  cuando pienso en las navidades que pasaba con ellos, me acuerdo de ellos, no me acuerdo de sus regalos.

Recuerdo a mi madre pisando fuerte la nieve y echando alpiste para dar de comer a los pajaritos con alas de colores que seguro que se lo comerían muy a gusto.

Recuerdo las tardes lentas alrededor del fuego.

Recuerdo el ponche de huevo, tomado a sorbitos y las velas de arena y cera.

Recuerdo los paseos de Nochebuena con la familia, a veces cómodos y otras, a -20 grados.

Recuerdo su amor, no sus regalos.

Recuerda,  el niño con más regalos no es el que gana.

Tus hijos no necesitan más cosas,  te necesitan a ti.

Lo diré sin rodeos: llegarán unas navidades en las que tú no estés, ojalá pase mucho tiempo hasta ese momento, pero también podría ocurrir pronto, no se trata de un pensamiento morboso, sino centrado, tus hijos siempre tendrán cosas,  a ti no te tendrán siempre.

Así que, abrázalos. Léeles.

Haz el tonto con ellos y demuéstrales que la alegría existe más allá de los regalos.

Baila con tus hijos y crea recuerdos. siéntate con ellos a ver  la película Elf y ríe a carcajadas,  tómate tu tiempo con ellos,  no programes citas esos días,  tus hijos son más importantes,  rechaza algo para poder aceptar una opción mejor.

Haz una pausa estas vacaciones para poder acurrucarte con tu pequeño o  ponte a escuchar al mayor,  no pases más tiempo viendo el fútbol con tus hijos que jugando con ellos.

Recuerda,  no se trata de las cosas,  nunca ha sido así y nunca lo será.

Por favor, no regales a tus hijos algo tan barato como las cosas, los objetos nunca conectan a la gente de una forma significativa, de hecho, tienen el efecto contrario, la aíslan: “Yo juego con mis cosas y tú con las tuyas”.

Los objetos te llenan las manos y te impiden tocar el alma de la otra persona.

Los objetos te llenan los oídos y te impiden escuchar los gritos del corazón de tus allegados.

Los objetos te llenan los ojos y te impiden ver el tremendo valor de la gente que tienes justo enfrente.

Recuerda: los mejores recuerdos no están hechos de dinero. Los mejores recuerdos están hechos de gente y lugares. Si tienes dinero, gástalo en recuerdos, si no tienes dinero, no pasa nada, porque el dinero no es un requisito previo para los recuerdos.

Estas navidades y las que estén por venir, recuerda que los regalos no serán un recuerdo,  tu presencia sí o tu ausencia,  mis padres ahora están ausentes,  no puedo cambiarlo y ellos tampoco,  pero cuando pudieron, me regalaron recuerdos. Y hoy yo los mantengo.

Recuerdo las últimas navidades de mi madre,  estaba enferma y todos lo sabíamos,  esa última mañana de Navidad, se sentó en el sofá con un enorme oso de peluche y miró a sus hijos y sonrió.

Y esa sonrisa sigue siendo uno de los mejores regalos que he recibido nunca.

 

Autor: Jonathan Trotter

Mamá, mamá..mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres, ¿es verdad?La madre de Camila sonríe, le da un beso y le dice:- Mira Camila… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace 7 años.Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a Camila:- Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?- ¡Sí mamá, por favor!Apreciado papá y apreciada mamá de Camila,Somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer Camila. Es un niña preciosa que os va a hacer muy felices a los dos. Ya saben que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos  para decirles lo orgullosos que estamos de ellos.

Pero a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor, un poquito torpe); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltazar, ¡nuestro viejecito Baltazar!, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pedirles tres favores muy importantes:

1er favor: Que nos ayuden a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

2do -Favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podrán decir a Camila hasta que cumpla los 7 años o más. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿qué pensarán de nosotros? ¿dónde estará la magia? El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos.

3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener dos papás. Por eso, necesitamos que sus hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos.Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando Camila te pregunte por primera vez quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en ustedes para hacer nuestro trabajo: porque son las personas que más lo quieren en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón de perla.

Melchor, Gaspar y Baltazar