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Tu hija va a expresar sus sentimientos si es que se siente escuchada por ti, va a buscar mejorar día a día si tiene la oportunidad de ver  ese ejemplo de ti, va a caminar viviendo la vida plenamente si le contagias esas ganas de vivir.

Querido papá, tu hija valora ante todo tu opinión (aunque no lo exprese o no lo transmita). Es por eso esencial que tu opinión venga siempre con palabras que den vida y no críticas que destruyan o la hagan sentir menos . Que sea con autoridad y sinceridad pero con tu amor incondicional siempre a la vista, demostrando que tu mayor deseo es su felicidad y crecimiento.

Querido papá, tu presencia desde el instante en que nace tu hija es fundamental, tal vez no eres quien le das el alimento esencial a su cuerpo en los primeros meses, pero sí eres quien puede darle ese alimento al alma que solo puede brindar tu caricia, tu presencia y tu voz grave que dan seguridad y tranquilidad.

Querido papá, muchas veces tu practicidad y tu simpleza masculina puede salvar a tu hija de ahogarse en un vaso de agua de emociones, sentimientos y confusiones. Es sumamente necesario que compartas tu visión simple de las cosas y tu habilidad de darle a cada cosa la importancia que le corresponde.

Querido papá, si bien tu hija necesita un mensaje unido de parte tuya y de su mamá, ¡no necesita dos mamás, sino un papá y una mamá! Por eso sé fiel a ti mismo y regálate lo más posible a tu hija, que ella sabrá valorarlo y agradecértelo porque un papá para una hija es y será una parte de ella misma: ¡está en tus manos que sea una parte llena de amor y luz y gratitud!

Querido papá, vas a ser su primera imagen de cómo un hombre trata a una mujer, por eso sé cariñoso con su mamá, sé respetuoso, muy romántico, agradecido y atento con ella por ser quien es y por lo que hace por tu hija y familia.

En realidad querido papá simplemente eres indispensable para ella, eso nunca lo olvides.

Nunca me proclame una Susanita, tal vez por eso no idealice el embarazo, ni el parto, ni la cantidad de hijos que iba a tener.

Lo único que sí sabía, es que de alguna u otra manera, yo iba a ser mamá.

Mas allá de la indescriptible experiencia de estar embarazada y dar a luz, yo quería hablar de ellos y no de mi.

Porque mamá te llaman ellos, porque a ser mamá te enseñan ellos. Porque soy de las que piensa que mamá no se nace, se hace.

Y desde el minuto uno que ponen al bebé en tus brazos, entiendes lo que tantas veces te repitieron, que no hay amor más grande que el amor a los hijos.

Ese amor que duele, que transforma, que inmortaliza. Ese amor que te hace mejor persona, que te hace más vulnerable.

No me acuerdo sí mi mamá me dio la teta o la mamadera, sí me dejaba llorar un poco, sí me daba de comer comida orgánica o fideos en paquete, pero sí me acuerdo de sus abrazos, de su atención, de su contención, de su incondicionalidad, de sus cuidados, de su confianza, de su refugio y de su calidez. Y eso quiero yo para mis hijos, no pretendo ser su persona favorita en el mundo, pero sí, que ellos sepan, que siempre serán las mías. Ellos y los hijos de mis hijos.

Yo quería, en este mundo de lazos descartables, un vínculo infinito, y eso te lo brinda un hijo, sin importar como llegue a tu vida, sí por tu vientre o por tu corazón.

Yo quería ser muchas cosas, algunas soy, otras lejos de serlas, pero la única que elegiría una y mil veces y jamás me voy a arrepentir, es la de ser mamá, porque eso era lo que yo de verdad y sin darme cuenta, más quería.

Dedicado a todas las mamás del mundo.

La infancia es una gran etapa de la vida.

 

No apuremos a los chicos, tienen toda la vida para ser grandes, dejemos que aprendan jugando, que usen más trajes de superhéroes… y menos disfraces de adultos, que se manchen con helado, que se mojen con la lluvia, que se ensucien con la tierra, que se caigan y aprendan a levantarse.

 

Desenchufémoslos de las pantallas y salgamos juntos a mirar el cielo.

Regalémosles menos cosas y más tiempo, contagiémonos de su risa.

 

Las cosas más divertidas no siempre se compran y el mejor envoltorio es un abrazo, enseñémosles a escuchar y a mirar a los ojos… a compartir en vez de competir, a que la diversidad no separa, enriquece.

 

Digamos la verdad.

Seamos ejemplo, pero aprendamos juntos, alimentemos su imaginación inspirémoslos a ser ellos mismos…

 

Autor Desconocido

 

A veces nuestros hijos nos lastiman, algunas sin querer otras a propósito, con su indiferencia, su rebeldía, su impotencia en comunicarse, su agresión, su violencia, sus actitudes e incluso nos lastiman con sus decisiones….con su imprudencia.

¡Que difícil es amarlos cuando están así!, sin embargo es el momento donde más nos necesitan, porque si no los amamos nosotros, quien los va amar..?

y si no es través del amor adulto, ordenado, duro, quién más se va tomar la molestia de contenerlos, corregirlos, enderezarlos y darle cauce a sus confusiones propias de su edad, su inmadurez e inexperiencia…

Así que cuando menos parezca que merecen nuestro afecto o nuestro cariño, es cuando más maduros debemos ser para abrazar su imperfección, ser magnánimos con ellos es la única salida.

Alex Lobo

Querida Mamá, querido papá:

Ésta es la carta que yo quisiera poder escribirte.

En este momento estamos en una lucha; una lucha compuesta de peleas, silencios, reclamos. Yo necesito esta lucha. No te lo puedo decir porque no tengo las palabras para hacerlo y si te explicase no tendría sentido alguno. Pero necesito esta lucha, la necesito desesperadamente. Necesito odiarte ahora y necesito que tú sobrevivas a mi odio y al odio que sientes por mí. Necesito esta lucha aunque la odio a ella también. No importa de qué se trate esta lucha: mi hora de llegada, la tarea, la ropa sucia, mi cuarto desordenado, el salir, el quedarme en casa, el irme, novio, novia, no tener amigos, mis amigos que son mala influencia. No importa el tema, yo necesito luchar contigo sobre ello y necesito también luches.

Desesperadamente necesito que sostengas el otro lado de la cuerda; que la sostengas con fuerza mientras yo la latigueo del otro extremo, mientras encuentro cómo sostenerme en este nuevo mundo que siento estoy entrando. Antes yo sabía quién era, quién eras tú, quiénes éramos “nosotros”, pero ahora no lo sé. Ahora estoy buscando mis contornos y a veces la única forma de encontrarlos es provocándote. Cuando empujo todo lo que antes sabía encuentro mi contorno, y es ahí donde siento que existo y por un minuto puedo respirar. Sé que añoras el niño(a) que fui, y a veces esa añoranza es demasiado dolorosa para mí ahora.

Yo necesito esta lucha y necesito ver que no importa que tan malos o grandes sean mis sentimientos, no te van a destruir. Necesito que me ames aun en mis peores momentos, aun cuando parece que yo no te amo. Necesito que te ames y me ames por los dos ahora. Sé que es horrible que a alguien no le caigas bien y que te etiqueten del malo. Yo me siento de la misma manera por dentro, pero yo necesito que tú lo toleres y que busques la ayuda de otros adultos, porque yo no puedo ahora. Si quieres reunirte con todos tus amigos adultos y tener una reunión de “sobreviviendo mi hijo adolescente” está bien; si necesitas hablar a mis espaldas, no me importa. Sólo no me des por perdido. No te rindas en esta lucha; la necesito.

Ésta es la lucha que me enseñará que mi sombra no es más grande que mi luz. Esta lucha me enseñará que los sentimientos malos u oscuros no significan el término de una relación. Esta lucha me enseñará a escucharme, aun cuando pudiera decepcionar a los demás.

Y esta lucha en particular llegará a su fin. Como cualquier tormenta, se calmará. Y yo olvidaré y tu olvidarás. Y regresaré. Y yo necesitaré que tú tomes la cuerda de nuevo. Yo necesitaré de ti del otro lado cuando esto termine y por muchos años.

Yo sé que no hay satisfacción inherente en este trabajo tuyo de ser padre, y lo más seguro es que yo no te agradeceré por hacerlo o que recibas algún reconocimiento por mi parte. Muy por el contrario probablemente te criticaré por todo el trabajo difícil que realizas y me parecerá que nada de lo que hagas es suficiente; y aun así cuento enteramente en tu habilidad de mantener esta lucha. NO importa cuanto te discuta. NO importa cuanto te insulte. No importa qué tan silenciosa sea esta lucha.

Por favor no sueltes el otro lado de la cuerda; no dudes que estás haciendo el trabajo más importante que alguien pudiera hacer para mí en este momento.

Con amor, Tu adolescente.

Autor desconocido

Has escuchado  la palabra vínculo y no sabes a ciencia cierta de que se trata, hoy  te quiero compartir un poco sobre el tema,  un vínculo es  la relación de cariño y/o amor  que se establece entre dos personas, inicia en la primera infancia y se establece de inicio entre la mamá y el  hijo,  se da desde la concepción y este vinculo generalmente permanece hasta el último día de nuestra existencia, sin embargo no quiere decir que será el único, establece vínculo de igual manera con su papá o abuelos, en fin con cualquier persona con quien el niño sienta que hay amor o cariño.

Los vínculos afectivos están todo el tiempo con nosotros, en todo lo que rutinariamente hacemos con las personas, la influencia que éstos tienen son los que ayudarán a definir su conducta, su forma de relacionarse con los demás así como la actitud que tengan durante su vida.

Recuerda la importancia de los mismos,  son la base para las relaciones que los niños tendrán en un futuro ya como personas adultas, es por esto que necesitamos estar conscientes de la importancia  importancia del vinculo que creamos con nuestros hijos. El vinculo con nuestros hijos va mas allá de solo ser sus padres, significa la unión de padres e hijos.

Como puedo favorecer que el vínculo con mis hijos sea sano

Demuestra a tu hijo  cada vez que te sea posible el cariño que le tienes, díselo, abrázalo, bésalo, el contacto físico tiene un poder positivo en cualquier ser humano.

Realiza actividades cotidianas junto con el, juegos de mesa, horneen galletas, compartan cuentos, vayan al parque, muestra lo divertido que es hacer actividades juntos.

Cuando tu hijo se acerque a ti para platicar por favor escucha con atención, míralo a los ojos, deja por un momento lo que estás haciendo, para poner tus sentidos en lo que tu hijo quiere compartirte, no lo juzgues, espera a que termine,  no lo interrumpas, si es necesario hazle preguntas,  muestra interés en lo que te dice, asienta con la cabeza, pregúntale sobre sus emociones o sentimientos y enséñale a identificarlos, muestra los tuyos cuando platiques con ellos,  muestra empatía cuando hables con ellos.

Ten presente que un  vínculo seguro durante  la infancia influye en la capacidad de tener relaciones sanas, los vínculos fortalecen la autoestima, la seguridad y la confianza de cada persona, así que de nosotros los padres depende nuestros  vínculos fuertes  con los hijos

 

RESPUESTAS POR NIÑOS DE 2do GRADO DE PRIMARIA (Las respuestas a esta pregunta, fueron escritas por niños de 2° grado y de 8 años).

1-Los abuelos son una señora y un señor a los que le gustan mucho los niños chiquitos.

2-Un abuelo es una abuela, pero hombre.

3-Los abuelos son gente que no tienen nada que hacer, solo están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar.

4-Los abuelos son tan viejitos que no deben correr.

5-Los abuelos son personas con las que es divertido salir de compras.

6-Cuando salimos a pasear con ellos, se detienen para enseñarnos cosas bonitas… como hojas de diferentes formas, un ciempiés de muchos colores o la casa del lobo.

7-Los abuelos no nos dicen “¡Apúrate!”

8-Por lo general, las abuelas son unas señoras bien gordas, pero así y todo, se agachan para amarrarnos los zapatos.

9-Son unos señores que para leer usan anteojos, siempre los pierden y cuando me he quedado a dormir con ellos usan unas ropas muy cómicas.

10-Algunos abuelos tienen papás; ¡esos si son bien viejitos! La mamá de mi abuelita se puede quitar las encías y los dientes… ¡a la vez!

11-Nos responden preguntas como: “Por qué Dios no está casado?” o   “Por qué es que los perros persiguen a los gatos ?”

12-No les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.

13-Todo el mundo debe tener unos abuelos. Son las únicas personas grandes que siempre están contentas de estar con nosotros!

14-Ellos saben que antes dormir podemos comer “algún dulce”, les encanta rezar con nosotros y nos besan y consienten aunque nos hayamos portado mal.

15-Mi abuela vive en el aeropuerto; cuando la necesitamos, vamos allá y la buscamos; y cuando queremos que regrese a su casa la volvemos a llevar.

16- Mis abuelos son de lo mejor, nos dejan correr, saltar en la cama y si mis papás nos quieren regañar, ellos los regañan a ellos.

17- Mis abuelos son personas mayores, muy divertidos y muy pacientes, pero me parece que mi papá quiere que sean también sus abuelos porque los abraza mucho, voy a decirle que se consiga los suyos.

 

Compártelo a los abuelos hoy en su día!! Felicidades y gracias por todo su cariño.

Grace

 

La vida está ahí, en ese momento que te pasó de noche porque te parecía común y ordinario.

Como cuando ibas a la Universidad y te quejabas de lo pesado que era la vida de estudiante y ahora ves que tus problemas de entonces no eran nada.

Como cuando tu hijo se sube encima de ti un domingo a las siete de la mañana y tú te molestas, pero cuando es adolescente, entonces extrañas que te busque al despertar.

La vida está ahí, en contemplar las estrellas y la luna sin importar si está llena o no. En ver las montañas o en subirlas cuando tienes la osadía de hacerlo.

Está en la posibilidad que hoy tienes de pensar y decidir.

En ese ir al trabajo del que a veces te quejas pero que cuando no lo tienes, entonces, lo añoras.

La vida está ahí cuando amaneces al lado de esa persona con la que elegiste estar.

Está en los domingos que pasas en familia y te parecen rutinarios, hasta que alguien de esos seres deja de estar y caes en la cuenta que nada ni nadie es eterno.

La vida está en esas noches eternas con los amigos queriendo arreglar el mundo. En esas horas en las que hablar, reír a carcajadas o sentirte escuchado cambiaron tu estado de ánimo y dejaste de ahogarte en un vaso de agua.

Está en los besos, en los abrazos y en las miradas que lo dicen todo sin decir nada.

La vida está ahí cuando cantas sin importar cómo te escuches y cuando bailas sin importar quién te ve.

Está en tus momentos a solas, cuando descansas, y cuando te ríes solo en complicidad contigo recordando algo que sucedió, o cuando te permites llorar, sentir y conectarte con tus emociones.

La vida está ahí en el sencillo acto de respirar, moverte, hablar…

He aprendido que la clave de disfrutar la vida está en que no esperemos mucho de ella o en darnos cuenta que lo “mucho” que tanto esperamos ya lo tenemos, pero nos falta notarlo. En notar que lo ordinario es lo más extraordinario que existe.

Aunque parece que vivir es una costumbre, una de las claves de la vida para en realidad disfrutarla, creo que es nunca acostumbrarnos a ella.

 

”No quiero que te parezcas en lo más mínimo a mí, ni siquiera en una pestaña. No eres la continuación ni de mi apellido, ni de mi a veces maligna forma de ser. No eres mi apéndice, eres más… eres única e indispensable.

No serás lo que nunca pude ser, ni te lanzaré por los senderos que yo hubiera querido recorrer.

Eres sencilla y llanamente diferente, desafiante al exponer tus puntos de vista y realmente quisiera que seas tu propia escultora, que tu cincel haga pedazos las asperezas y redondee las puntas que te afligen.

Eso solo lo puedes hacer tú, no fabriques tus cimientos y columnas sobre nadie, sé fuerte, sé digna.

Pero sobre todas las cosas del mundo, solo te pido algo: Sé todo lo que quieras ser, mientras te haga feliz: vende helados, ilusiones, compra nubes, pendientes, zarandea a la vida y no sigas a los demás, no creas en lo que te digan, solo hazlo si a ti te apetece.

Sé timón, nunca ancla, sé mar…”

 

Alguien le preguntó a un niño: “¿Quién es tu mamá?”. Y él contestó lo siguiente:

“Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupón y un pañal de emergencia.

Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.

 

Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto, mientras le abre la puerta al perro con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del  bote de basura con el pie. También es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso”.

“Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras, con el otro, empuja el carro de la compra.

 

Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de cero a cien para evitar que me “ruede” por las escaleras. Es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia. Mamá es esa señora con el pelo de dos colores que dice que, en cuanto tenga un tiempito, va a que se lo arreglen.

 

Mamá es esa cuentacuentos que lee e inventa las historias más divertidas solo para mí. Es esa chef que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en el refrigerador  porque se le olvidó hacer la compra, aunque después ella se quede sin comer.

“Mamá es ese médico que sabe, con sólo mirarme, si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer para que baje. Es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.

Mamá es esa cantante que todas las noches entona la melodía más dulce mientras me abraza un ratito. Es esa payasa que hace que me caiga de risa con solo mover la cara. Es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las cuatro de la mañana, mirar si me he hecho pipí, cambiar las sábanas, darme jarabe para la tos y un poco de agua, y todo, a oscuras y sin despertarse”.

“¿La ves? -Si, mi mamá es aquella, la más guapa, la que sonríe-”