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Cuidemos a nuestros hijos

Estos son algunos tips que considero importante tomar en cuenta, nuestros hijos son realmente inocentes.

  • Avisar a su hija, para que no se siente en el regazo de nadie, no importa la situación, incluyendo a los tíos.
  • Evite vestirse delante de su hijo a partir de sus 2 años.
  • Nunca permita que cualquier adulto se refiera a su hijo como ” mi esposa ” o ” mi marido “
  • Cada vez que su hijo sale a jugar con sus amigos, asegúrese de estar buscando una manera de averiguar qué tipo de juego lo están haciendo, porque los jóvenes ahora abusan sexualmente de sí mismos.
  • Nunca haga que su hijo visite a cualquier adulto que él o ella no se sienta cómodo con esa persona,  también estar atento si su hijo llega a ser muy fan de un adulto en particular.
  • Una vez que un niño muy alegre de repente se vuelve tímido. Es posible que tenga que pedir paciencia y aclarar algunas preguntas sobre el porqué de su conducta.
  • Educar cuidadosamente sobre los valores correctos de la sexualidad. Si no lo hace, la sociedad les enseñará los valores equivocados.
  • Siempre es aconsejable ver y revisar cualquier nuevo material como los dibujos animados que acaba de comprar para ellos antes de empezar a ver ellos mismos.
  • Asegúrese de activar los controles parentales en sus redes  y consejos a sus amigos, especialmente los que su niño (s) visita (s) muchas veces.
  • Enseñe a sus hijos a partir de los 3 años como lavar sus partes íntimas correctamente, y les aviso para no permitir nunca que nadie toque esas áreas (recuerde, la caridad comienza en casa y con usted).
  • Aparte los materiales asociados que usted piensa que podría poner en peligro la salud mental de su hijo (esto incluye música, películas e incluso amigos y familias).
  • Una vez que su hijo se queja de una persona en particular, no guarde silencio sobre el tema.
  • Algo importante es que nosotros somos padres criando futuros padres y desafortunadamente  el dolor dura toda la vida
  • Recuerda, somos los padres criando futuros padres.

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PD: Este artículo no es mío, lo vi, me pareció importante compartir y así todos ayudamos a cuidar a nuestros niños.

 

Querida Mamá, querido papá:

Ésta es la carta que yo quisiera poder escribirte.

En este momento estamos en una lucha; una lucha compuesta de peleas, silencios, reclamos. Yo necesito esta lucha. No te lo puedo decir porque no tengo las palabras para hacerlo y si te explicase no tendría sentido alguno. Pero necesito esta lucha, la necesito desesperadamente. Necesito odiarte ahora y necesito que tú sobrevivas a mi odio y al odio que sientes por mí. Necesito esta lucha aunque la odio a ella también. No importa de qué se trate esta lucha: mi hora de llegada, la tarea, la ropa sucia, mi cuarto desordenado, el salir, el quedarme en casa, el irme, novio, novia, no tener amigos, mis amigos que son mala influencia. No importa el tema, yo necesito luchar contigo sobre ello y necesito también luches.

Desesperadamente necesito que sostengas el otro lado de la cuerda; que la sostengas con fuerza mientras yo la latigueo del otro extremo, mientras encuentro cómo sostenerme en este nuevo mundo que siento estoy entrando. Antes yo sabía quién era, quién eras tú, quiénes éramos “nosotros”, pero ahora no lo sé. Ahora estoy buscando mis contornos y a veces la única forma de encontrarlos es provocándote. Cuando empujo todo lo que antes sabía encuentro mi contorno, y es ahí donde siento que existo y por un minuto puedo respirar. Sé que añoras el niño(a) que fui, y a veces esa añoranza es demasiado dolorosa para mí ahora.

Yo necesito esta lucha y necesito ver que no importa que tan malos o grandes sean mis sentimientos, no te van a destruir. Necesito que me ames aun en mis peores momentos, aun cuando parece que yo no te amo. Necesito que te ames y me ames por los dos ahora. Sé que es horrible que a alguien no le caigas bien y que te etiqueten del malo. Yo me siento de la misma manera por dentro, pero yo necesito que tú lo toleres y que busques la ayuda de otros adultos, porque yo no puedo ahora. Si quieres reunirte con todos tus amigos adultos y tener una reunión de “sobreviviendo mi hijo adolescente” está bien; si necesitas hablar a mis espaldas, no me importa. Sólo no me des por perdido. No te rindas en esta lucha; la necesito.

Ésta es la lucha que me enseñará que mi sombra no es más grande que mi luz. Esta lucha me enseñará que los sentimientos malos u oscuros no significan el término de una relación. Esta lucha me enseñará a escucharme, aun cuando pudiera decepcionar a los demás.

Y esta lucha en particular llegará a su fin. Como cualquier tormenta, se calmará. Y yo olvidaré y tu olvidarás. Y regresaré. Y yo necesitaré que tú tomes la cuerda de nuevo. Yo necesitaré de ti del otro lado cuando esto termine y por muchos años.

Yo sé que no hay satisfacción inherente en este trabajo tuyo de ser padre, y lo más seguro es que yo no te agradeceré por hacerlo o que recibas algún reconocimiento por mi parte. Muy por el contrario probablemente te criticaré por todo el trabajo difícil que realizas y me parecerá que nada de lo que hagas es suficiente; y aun así cuento enteramente en tu habilidad de mantener esta lucha. NO importa cuanto te discuta. NO importa cuanto te insulte. No importa qué tan silenciosa sea esta lucha.

Por favor no sueltes el otro lado de la cuerda; no dudes que estás haciendo el trabajo más importante que alguien pudiera hacer para mí en este momento.

Con amor, Tu adolescente.

Autor desconocido

¡Porque te puedo asegurar que la mía lo era…! Es más… ¡Yo tuve la madre más malvada de todas!

Mientras que otros niños comían dulces en el desayuno, nosotros teníamos que comer cereal, huevos y leche. Mientras que otros niños llevaban una gaseosa y un alfajor para el recreo, nosotros llevábamos sándwiches caseros. (Ya te imaginarás que la comida que nos preparaba mi madre era totalmente diferente a la que comían otros niños). Mi madre insistía en saber dónde estábamos a todas horas. Se diría que éramos prisioneros. Ella tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y qué era lo que hacíamos cuando estábamos con ellos. Además, insistía en que, si decíamos que íbamos a estar fuera una hora, teníamos que regresar a la casa en una hora o menos. Aunque a mí y a mis hermanos nos avergonzaba admitirlo, nuestra madre violaba la Ley del Trabajo de Menores y nos hacía lavar los platos, tender las camas, aprender a cocinar, barrer el piso, lavar nuestra ropa, tirar la basura y todo tipo de trabajos inhumanos. Es más, todos los hermanos pensábamos que se pasaba las noches en vela, inventando nuevas cosas que nos iba a obligar a hacer al día siguiente.

 

Siempre nos molestaba con que teníamos que decir siempre la verdad. Es más, creo que cuando éramos adolescentes era capaz de leer nuestra mente. ¡Y después las cosas se pusieron peores! Mi madre nunca permitió que nuestros amigos sencillamente tocaran la bocina del coche cuando estaban frente a la casa para que saliéramos. ¡¡No!! ¡Tenían que entrar a casa para que ella pudiera conocerlos…! Mientras que todos mis conocidos podían salir con sus “amigas” y “amigos” desde los 12 o 13 años; nosotros teníamos que esperar hasta haber cumplido los 16 años. Es triste decirlo; pero por culpa de nuestra madre perdimos muchísimas experiencias que otros jóvenes normales pueden vivir… A ninguno de nosotros nos sorprendieron robando algo en el almacén, o dañando propiedad ajena; es más, ni siquiera nos arrestaron por algún crimen menor. Eso fue culpa de mi madre.

Y ahora que ya no vivimos con mamá, todos nosotros somos adultos honestos y responsables. Y (tengo que reconocerlo) todos estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para ser malos con nuestros hijos, tal y como mamá lo fue con nosotros.

A decir verdad; creo que eso es lo que está mal con el mundo… ya no hay suficientes malas madres…