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Tus niños no tienen la culpa del mal día que tuviste.

Tus niños no tienen la culpa de los problemas con tu pareja.

Tus niños no tienen la culpa de tus frustraciones ni los malos ratos en tu trabajo.

No tienen la culpa de que se haya roto el condón o fallado la píldora anticonceptiva. O, simplemente, no tienen la culpa que tú no te hayas cuidado con responsabilidad.

Tus hijos no tienen la culpa de las heridas de tu infancia.

De tus penas, de tus miedos. De tu corazón roto.

Ellos llegaron para sanar,

para enseñarte a amar de una manera que no imaginaste jamás.

Llegaron para darle un significado a tu vida que tal vez antes no tenía. Para enseñarte a ser fuerte y resiliente.

Para enseñarte a luchar y salir adelante todos los días.

Es nuestra obligación como mamás darles una infancia linda, mágica, contenida en besos, abrazos y presencia.

Nos equivocamos, es cierto.

Tropezamos y nos caemos,

pero debemos saber limpiarnos las heridas y pedir perdón.

Aprender a ser mamás cada día.

No es fácil.

Debemos luchar contra nuestro cansancio, penas, temores, situaciones no resueltas.

Seamos mamás presentes, cariñosas, ocupadas y preocupadas con y para nuestros hijos.

Es el trabajo más importante, el que deja huellas: formar personas. Personas de bien.

En ellos quedará el amor que pusimos en este camino durante su infancia. Eso es lo único, lo que más queda.

 

Constanza Díaz

El lado B de la maternidad-Perfectamente imperfectas

Hijo, cuando supe que serías hombre me imaginé erróneamente que la tendrías fácil, por que no conocía de las luchas que los hombres por ser hombres en nuestra cultura deben vivir.

Quiero así que sepas cosas que no por que las diga yo son verdades, sino por que la vida así es, y quiero que lo vivas y lo aprendas por ti mismo sólo siendo estas palabras tu guía.

  1. Ya eres hombre biológicamente , no necesitas demostrárselo a nadie. Naciste con un pene y testículos y nada de lo que hagas o dejes de hacer va a cambiar eso. “Si eres hombre haz esto…”, “demuestra que tienes hue..s” son frases dichas por gente ignorante que no sabe de anatomía.
  2. Los seres humanos lloran y sienten. Si te pegas, llora, si te duele, llora, si te enoja o molesta o emociona, llora. Las lágrimas sirven para desahogarnos y sentir nos permite ser humanos. Ninguna emoción o expresión de ella es indigna ni poco apta para tu sexo.
  3. Tu fuerza no radica en qué tanto o a quién molestes o pegues, sino en lo fuerte de tu espíritu. No eres mejor ni peor ni superior o inferior a nadie, eres tú y eres único y la violencia contra quien sea es el recurso de los débiles. Hay mil maneras de arreglar una situación antes de los golpes, y si estas no funcionan, defiéndete como último recurso y cuéntaselo a alguien más lo que ocurre.
  4. No sufras en soledad. Hablar sobre lo que te ocurre es para todos y todas, la familia estará siempre ahí para ti, te queremos y nos ocupa y preocupa lo que vivas y pueda molestarte.
  5. Tú decidirás qué quieres ser y a quién quieres amar. Mi único fin en la tierra es verte crecer y alcanzar tu felicidad y lucharé para que tus derechos y deseos sean respetados siempre y cuando respetes los derechos y deseos de los que están a tu alrededor.
  6. El valor de las personas no radica en cómo se ven ni qué cosas materiales poseen. Dale valor al alma y a las buenas conversaciones. Aprende a apreciar a todos, por que la vida da lecciones desde todos los frentes si estás dispuesto a escuchar.
  7. Nada de lo que elijas hacer es poco o no apto para ti. Baila, haz cosas con tus manos, aprende a cocinar, coser, tejer, cambia llantas y baña perros, pinta flores y canta óperas. Los que opinen que no es para ti no te conocen y están más preocupados en seguir las reglas de una sociedad que está muriendo, tu vive y permítete vivir.
  8. El rosa es un color y es para tí también . No hay colores para niñas y niños, sólo colores. Así hay juguetes y son para todos. No dejes que nadie te diga qué usar o con qué jugar y no quieras imponer a nadie que use ciertos colores o juegue con ciertos juguetes.
  9. Los seres humanos no son cosas ni objetos ni monedas, son seres humanos. Respeta a todas las mujeres y a todos los hombres. No es no y no tienes el derecho de traspasar el derecho personal de nadie ni obligar a nadie a nada.
  10. Ámate mucho y ama a los tuyos. Amar es humano.
  11. Protege a todos, incluso cuando piensen diferente a ti.
  12. Sé feliz y acuérdate que esa es tu principal tarea en ésta vida y se trabaja en ella diario. Haz lo que ames, lee mucho y observa la naturaleza en vivo, no sólo en la televisión.
  13. Limpia tu desorden. Aprende a barrer, trapear, lavar y ayudar en casa. Algún día vivirás solo y tendrás que hacerlo por ti mismo. Cuida donde vivas y donde duermas y lo que uses al vestir. Honra el esfuerzo de tus padres en darte casa y comida y procura las cosas por que cuesta mucho comprarlas.
  14. Las mujeres son más que todas las que veas desnudas y “perfectas” en las revistas y la televisión. La hermosura radica en la combinación entre defectos y virtudes y quien sabe apreciar la verdadera belleza siempre estará rodeado de ella toda su vida. Cuando damos más importancia a lo que el ojo ve nos vaciamos por dentro.

 

Recuerda que para mí eres la vida y espero encontrar en mí la fuerza y coraje para hacer de ti un hombre respetuoso y amoroso con su entorno.

Te amo siempre.

 

A veces nuestros hijos nos lastiman, algunas sin querer otras a propósito, con su indiferencia, su rebeldía, su impotencia en comunicarse, su agresión, su violencia, sus actitudes e incluso nos lastiman con sus decisiones….con su imprudencia.

¡Que difícil es amarlos cuando están así!, sin embargo es el momento donde más nos necesitan, porque si no los amamos nosotros, quien los va amar..?

y si no es través del amor adulto, ordenado, duro, quién más se va tomar la molestia de contenerlos, corregirlos, enderezarlos y darle cauce a sus confusiones propias de su edad, su inmadurez e inexperiencia…

Así que cuando menos parezca que merecen nuestro afecto o nuestro cariño, es cuando más maduros debemos ser para abrazar su imperfección, ser magnánimos con ellos es la única salida.

Alex Lobo