Entradas

Para ti hijo…

Hijo, cuando supe que serías hombre me imaginé erróneamente que la tendrías fácil, por que no conocía de las luchas que los hombres por ser hombres en nuestra cultura deben vivir.

Quiero así que sepas cosas que no por que las diga yo son verdades, sino por que la vida así es, y quiero que lo vivas y lo aprendas por ti mismo sólo siendo estas palabras tu guía.

Ya eres hombre biológicamente , no necesitas demostrárselo a nadie, naciste con un pene y testículos y nada de lo que hagas o dejes de hacer va a cambiar eso. “Si eres hombre haz esto…”, “demuestra que tienes huevos” son frases dichas por gente ignorante que no sabe de anatomía.

Los seres humanos lloran y sienten. Si te pegas, llora, si te duele, llora, si te enoja o molesta o emociona, llora. Las lágrimas sirven para desahogarnos y sentir, son algo de lo que nos permite ser humanos, ninguna emoción o expresión de ella es indigna ni poco apta para tu sexo.

Tu fuerza no radica en qué tanto o a quién molestes o pegues, sino en lo fuerte de tu espíritu. No eres mejor ni peor ni superior o inferior a nadie, eres tú y eres único y la violencia contra quien sea es el recurso de los débiles, existen  mil formas de arreglar una situación antes de los golpes, y si éstas no funcionan, defiéndete como último recurso y cuéntale  a alguien más lo que ocurre.

No sufras en soledad. Hablar sobre lo que te ocurre es para todos y todas, la familia estará siempre ahí para ti, te queremos y nos ocupa y preocupa lo que vivas y pueda molestarte.

Tú decidirás qué quieres ser y a quién quieres amar. Mi único fin en la tierra es verte crecer y alcanzar tu felicidad y lucharé para que tus derechos y deseos sean respetados siempre y cuando respetes los derechos y deseos de los que están a tu alrededor.

El valor de las personas no radica en cómo se ven ni qué cosas materiales poseen, dale valor al alma y a las buenas conversaciones, aprende a apreciar a todos, por que la vida da lecciones desde todos los frentes si estás dispuesto a escuchar.

Nada de lo que elijas hacer es poco o no apto para ti, baila, haz cosas con tus manos, aprende a cocinar, coser, tejer, cambia llantas y baña perros, pinta flores y canta óperas. Aquéllos que opinen que no es para ti no te conocen y están más preocupados en seguir las reglas de una sociedad que está muriendo, tu vive y permítete vivir.

El rosa es un color y es para ti también si es que te agrada, no hay colores para niñas y niños, sólo son eso colores. Así hay juguetes y son para todos. No dejes que nadie te diga qué usar o con qué jugar y no quieras imponer a nadie que use ciertos colores o juegue con ciertos juguetes.

Los seres humanos no son cosas ni objetos ni monedas, son seres humanos,  respeta a todas las mujeres y a todos los hombres. No es no y no tienes el derecho de traspasar el derecho personal de nadie ni obligar a nadie a nada.

Ámate mucho y ama a los tuyos,  amar es humano.

Protege a todos, incluso cuando piensen diferente a ti.

Sé feliz y acuérdate que esa es tu principal tarea en ésta vida y se trabaja en ella diario,  haz lo que ames, lee mucho y observa la naturaleza en vivo, no sólo en la televisión o dispositivos.

Limpia tu desorden, aprende a barrer, trapear, lavar y ayudar en casa,  algún día vivirás solo y tendrás que hacerlo por ti mismo. Cuida donde vivas y donde duermas y lo que uses al vestir,  honra el esfuerzo de tus padres en darte casa y comida y procura las cosas por que cuesta mucho comprarlas.

Las mujeres son más que todas las que veas desnudas y “perfectas” en las revistas y  televisión,  la hermosura radica en la combinación entre defectos y virtudes y quien sabe apreciar la verdadera belleza siempre estará rodeado de ella toda su vida. Cuando damos más importancia a lo que el ojo ve nos vaciamos por dentro.

Recuerda que para mí eres la vida y espero encontrar en mí la fuerza y coraje para hacer de ti un hombre respetuoso y amoroso con su entorno.

Te amo siempre.

 

“No hables con tu hija sobre su cuerpo, salvo para enseñarle cómo funciona”( How to Talk to Your Daughter About Her Body )

No le digas nada si adelgaza. No le digas nada si engorda.

Si crees que tu hija tiene un cuerpo espectacular, no se lo digas. Aquí tienes algunas cosas que sí le puedes decir:

“¡Se te ve muy sana!” es una frase genial.

O también “¡Qué fuerte estás!”

“Se nota lo feliz que eres: ¡estás resplandeciente!”

O mejor todavía, hazle un cumplido sobre algo que no tenga nada que ver con su cuerpo.

Y tampoco digas nada sobre el cuerpo de otras mujeres. Nada. Ni una sola palabra, ni buena ni mala.

Enséñale a ser amable con los demás, pero también consigo misma.

Ni se te ocurra comentar cuánto odias tu cuerpo delante de tu hija ni hablar sobre tu nueva dieta. De hecho, no hagas dieta delante de ella. Compra y cocina productos saludables. Pero no digas nunca: “Voy a dejar de tomar carbohidratos durante algún tiempo”. Tu hija no debe pensar que los carbohidratos son malos porque si te avergüenzas de lo que comes acabarás avergonzándote de ti misma.

 

Anima a tu hija a correr porque así se libera estrés. Anímale a subir montañas porque no hay un sitio mejor para explorar la espiritualidad que en la cima del mundo. Anímale a hacer surf o escalada o a montar en bici de montaña si son cosas que le dan miedo porque a veces es bueno enfrentarse a los temores.

Haz todo lo posible por que le guste el fútbol o el remo o el hockey porque el deporte le ayudará a ser una mejor líder y una mujer más segura de sí misma. Explícale que, independientemente de la edad que se tenga, el trabajo en equipo es siempre necesario. Nunca le hagas practicar un deporte que no le encante.

Demuéstrale a tu hija que las mujeres no necesitan a ningún hombre para cambiar los muebles de sitio.

Enseña a tu hija a cocinar verduras.

Enseña a tu hija a hacer pasteles de chocolate con mantequilla.

Pásale la receta de tu madre del roscón de reyes. Incúlcale tu pasión por el aire libre.

Quizás tanto tú como tu hija tengáis unos muslos o un tórax anchos, y pudiera resultar fácil odiar estas partes del cuerpo. Ni se te ocurra. Dile a tu hija que con sus piernas puede correr un maratón si así lo desea, y que el tórax no es más que el armazón de unos pulmones fuertes y que si quiere, puede gritar, cantar y animar al mundo entero.

Recuérdale a tu hija que lo mejor que puede hacer con su cuerpo es usarlo como un vehículo para transportar su preciosa alma.

 

Sara Koppelkam

Mientras tú creías que yo no estaba mirando, yo vi que:

  • Pegaste con un imán mi dibujo al refrigerador, por eso de inmediato quise hacer otro.
  • Le diste de comer a un gatito sin hogar, entonces entendí que a los animales hay que tratarlos con amor y respeto.
  • Preparaste mi pastel favorito especialmente para mi, así me di cuenta que los pequeños detalles ocultan mucho sentido.
  • Fuiste a visitar a tu amigo enfermo, y entonces entendí que las personas deben cuidarse mutuamente.
  • No niegas la ayuda a los necesitados, y comprendí que si tienes tiempo y dinero, hay que ayudar a aquellos que no lo tienen.
  • Tratas con mucho cuidado nuestra casa y a todos los que vivimos aquí, y entendí que cada persona debe cuidar lo que tiene y lo que quiere.
  • Incluso cuando te sientes mal, continúas cumpliendo con tus obligaciones, y me di cuenta de lo que significa la responsabilidad.
  • A veces no pudiste contener las lágrimas, y entendí que en la vida hay tristeza y dolor, y llorar es normal.
  • Nunca dejas de cuidar de mí , y yo quise cumplir todas tus expectativas y hacer todo lo posible para que te sientas orgulloso de mí.

Mientras tú creías que yo no estaba mirando, aprendía de ti la vida. Tomé tu ejemplo y traté de ser como tú.

En lo más profundo de mi alma estaba un pequeño adulto que se decía a sí mismo:

“Queridos padres, gracias por todo lo que he visto mientras creían que yo no estaba mirando”.