Tu hija va a expresar sus sentimientos si es que se siente escuchada por ti, va a buscar mejorar día a día si tiene la oportunidad de ver  ese ejemplo de ti, va a caminar viviendo la vida plenamente si le contagias esas ganas de vivir.

Querido papá, tu hija valora ante todo tu opinión (aunque no lo exprese o no lo transmita). Es por eso esencial que tu opinión venga siempre con palabras que den vida y no críticas que destruyan o la hagan sentir menos . Que sea con autoridad y sinceridad pero con tu amor incondicional siempre a la vista, demostrando que tu mayor deseo es su felicidad y crecimiento.

Querido papá, tu presencia desde el instante en que nace tu hija es fundamental, tal vez no eres quien le das el alimento esencial a su cuerpo en los primeros meses, pero sí eres quien puede darle ese alimento al alma que solo puede brindar tu caricia, tu presencia y tu voz grave que dan seguridad y tranquilidad.

Querido papá, muchas veces tu practicidad y tu simpleza masculina puede salvar a tu hija de ahogarse en un vaso de agua de emociones, sentimientos y confusiones. Es sumamente necesario que compartas tu visión simple de las cosas y tu habilidad de darle a cada cosa la importancia que le corresponde.

Querido papá, si bien tu hija necesita un mensaje unido de parte tuya y de su mamá, ¡no necesita dos mamás, sino un papá y una mamá! Por eso sé fiel a ti mismo y regálate lo más posible a tu hija, que ella sabrá valorarlo y agradecértelo porque un papá para una hija es y será una parte de ella misma: ¡está en tus manos que sea una parte llena de amor y luz y gratitud!

Querido papá, vas a ser su primera imagen de cómo un hombre trata a una mujer, por eso sé cariñoso con su mamá, sé respetuoso, muy romántico, agradecido y atento con ella por ser quien es y por lo que hace por tu hija y familia.

En realidad querido papá simplemente eres indispensable para ella, eso nunca lo olvides.

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