RESPUESTAS POR NIÑOS DE 2do GRADO DE PRIMARIA (Las respuestas a esta pregunta, fueron escritas por niños de 2° grado y de 8 años).

1-Los abuelos son una señora y un señor a los que le gustan mucho los niños chiquitos.

2-Un abuelo es una abuela, pero hombre.

3-Los abuelos son gente que no tienen nada que hacer, solo están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar.

4-Los abuelos son tan viejitos que no deben correr.

5-Los abuelos son personas con las que es divertido salir de compras.

6-Cuando salimos a pasear con ellos, se detienen para enseñarnos cosas bonitas… como hojas de diferentes formas, un ciempiés de muchos colores o la casa del lobo.

7-Los abuelos no nos dicen “¡Apúrate!”

8-Por lo general, las abuelas son unas señoras bien gordas, pero así y todo, se agachan para amarrarnos los zapatos.

9-Son unos señores que para leer usan anteojos, siempre los pierden y cuando me he quedado a dormir con ellos usan unas ropas muy cómicas.

10-Algunos abuelos tienen papás; ¡esos si son bien viejitos! La mamá de mi abuelita se puede quitar las encías y los dientes… ¡a la vez!

11-Nos responden preguntas como: “Por qué Dios no está casado?” o   “Por qué es que los perros persiguen a los gatos ?”

12-No les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.

13-Todo el mundo debe tener unos abuelos. Son las únicas personas grandes que siempre están contentas de estar con nosotros!

14-Ellos saben que antes dormir podemos comer “algún dulce”, les encanta rezar con nosotros y nos besan y consienten aunque nos hayamos portado mal.

15-Mi abuela vive en el aeropuerto; cuando la necesitamos, vamos allá y la buscamos; y cuando queremos que regrese a su casa la volvemos a llevar.

16- Mis abuelos son de lo mejor, nos dejan correr, saltar en la cama y si mis papás nos quieren regañar, ellos los regañan a ellos.

17- Mis abuelos son personas mayores, muy divertidos y muy pacientes, pero me parece que mi papá quiere que sean también sus abuelos porque los abraza mucho, voy a decirle que se consiga los suyos.

 

Compártelo a los abuelos hoy en su día!! Felicidades y gracias por todo su cariño.

Grace

 

La vida está ahí, en ese momento que te pasó de noche porque te parecía común y ordinario.

Como cuando ibas a la Universidad y te quejabas de lo pesado que era la vida de estudiante y ahora ves que tus problemas de entonces no eran nada.

Como cuando tu hijo se sube encima de ti un domingo a las siete de la mañana y tú te molestas, pero cuando es adolescente, entonces extrañas que te busque al despertar.

La vida está ahí, en contemplar las estrellas y la luna sin importar si está llena o no. En ver las montañas o en subirlas cuando tienes la osadía de hacerlo.

Está en la posibilidad que hoy tienes de pensar y decidir.

En ese ir al trabajo del que a veces te quejas pero que cuando no lo tienes, entonces, lo añoras.

La vida está ahí cuando amaneces al lado de esa persona con la que elegiste estar.

Está en los domingos que pasas en familia y te parecen rutinarios, hasta que alguien de esos seres deja de estar y caes en la cuenta que nada ni nadie es eterno.

La vida está en esas noches eternas con los amigos queriendo arreglar el mundo. En esas horas en las que hablar, reír a carcajadas o sentirte escuchado cambiaron tu estado de ánimo y dejaste de ahogarte en un vaso de agua.

Está en los besos, en los abrazos y en las miradas que lo dicen todo sin decir nada.

La vida está ahí cuando cantas sin importar cómo te escuches y cuando bailas sin importar quién te ve.

Está en tus momentos a solas, cuando descansas, y cuando te ríes solo en complicidad contigo recordando algo que sucedió, o cuando te permites llorar, sentir y conectarte con tus emociones.

La vida está ahí en el sencillo acto de respirar, moverte, hablar…

He aprendido que la clave de disfrutar la vida está en que no esperemos mucho de ella o en darnos cuenta que lo “mucho” que tanto esperamos ya lo tenemos, pero nos falta notarlo. En notar que lo ordinario es lo más extraordinario que existe.

Aunque parece que vivir es una costumbre, una de las claves de la vida para en realidad disfrutarla, creo que es nunca acostumbrarnos a ella.

 

Un abrazo nos ayuda en la seguridad y confianza lo que favorece y acrecentar la autoestima, al abrazo se le conoce como una de las primeras formas de medicina y protección en el mundo. Un bebe se aliviará de todos sus miedos, dudas, frío, nerviosismo, cuando se le toma y da un abrazo. Igualmente, todo adulto se sentirá reconfortado, acompañado, unido, aliviado, con un abrazo sincero.

 

Un abrazo diario eleva nuestra estima, mejora el sistema inmunológico, nos une, con las personas que queremos.

Dos abrazos multiplican el efecto. Tres abrazos tienen un poder sanador, antiestrés, protector.

 

Los abrazos nos alivian el dolor cuando perdemos a un ser querido o estamos en desgracia, teniendo un gran efecto en la unión familiar, en los brazos maternos, en volver a nuestras raíces naturales de humanidad. Calman la ansiedad, la depresión, los dolores en general. Si no tiene a quien abrazar puede abrazar a un árbol, un peluche, a usted mismo.

 

La prisa, de la vida ya están haciendo olvidar los abrazos, quedando tan solo para los aniversarios, ascensos, ocasiones especiales y no como algo natural, inclusive hasta se mal interpreta. El abrazo es una medicina que todos tenemos a nuestro fácil alcance y cada vez está escaseando más, es como tener el mejor aire, con el mayor oxígeno y no deseamos respirar.

 

Es realmente insospechado todo lo que podemos curar con los abrazos, desde un simple perdón hasta un cáncer. Al abrazar sinceramente podemos equilibrar nuestras energías y desplazar la parte negativa de ambas personas o de todas las que participen en el abrazo.

 

En todo caso, el abrazo debe ser sincero, con entrega, compartiendo energías de armonía, abierto en ofrecerse, pero cerrado en un núcleo de amor al momento de abrazar. Mucho más allá de las palabras, de las hipocresías, de las miradas, es la unión de la parte espiritual y divina de cada cual.

 

Los abrazos pueden ser inmensos, con todo el cuerpo como entrelazándose, con contacto de mejillas y besos en mejillas, frente, cráneo o boca, no simplemente un beso, sino con abrazo. Podrá sentirse inclusive los latidos del corazón de la otra persona y unirlos al nuestro.

 

Pueden ser abrazos de más de dos personas, inspirando la unión, fraternidad, cadenas fraternales. Es decir, no hay límites para el abrazo, el limite somos nosotros mismos.

 

Una vez que se da el abrazo, no juzgar, no prejuiciarse, hay que darlo con toda la entrega. Es como lanzarse al vacío, sin miedos, no debe existir la vuelta hacia atrás.

 

¡Busca dar al menos 10 abrazos diarios para así mismo recibirlos!

”No quiero que te parezcas en lo más mínimo a mí, ni siquiera en una pestaña. No eres la continuación ni de mi apellido, ni de mi a veces maligna forma de ser. No eres mi apéndice, eres más… eres única e indispensable.

No serás lo que nunca pude ser, ni te lanzaré por los senderos que yo hubiera querido recorrer.

Eres sencilla y llanamente diferente, desafiante al exponer tus puntos de vista y realmente quisiera que seas tu propia escultora, que tu cincel haga pedazos las asperezas y redondee las puntas que te afligen.

Eso solo lo puedes hacer tú, no fabriques tus cimientos y columnas sobre nadie, sé fuerte, sé digna.

Pero sobre todas las cosas del mundo, solo te pido algo: Sé todo lo que quieras ser, mientras te haga feliz: vende helados, ilusiones, compra nubes, pendientes, zarandea a la vida y no sigas a los demás, no creas en lo que te digan, solo hazlo si a ti te apetece.

Sé timón, nunca ancla, sé mar…”

 

Alguien le preguntó a un niño: “¿Quién es tu mamá?”. Y él contestó lo siguiente:

“Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupón y un pañal de emergencia.

Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.

 

Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto, mientras le abre la puerta al perro con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del  bote de basura con el pie. También es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso”.

“Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras, con el otro, empuja el carro de la compra.

 

Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de cero a cien para evitar que me “ruede” por las escaleras. Es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia. Mamá es esa señora con el pelo de dos colores que dice que, en cuanto tenga un tiempito, va a que se lo arreglen.

 

Mamá es esa cuentacuentos que lee e inventa las historias más divertidas solo para mí. Es esa chef que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en el refrigerador  porque se le olvidó hacer la compra, aunque después ella se quede sin comer.

“Mamá es ese médico que sabe, con sólo mirarme, si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer para que baje. Es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.

Mamá es esa cantante que todas las noches entona la melodía más dulce mientras me abraza un ratito. Es esa payasa que hace que me caiga de risa con solo mover la cara. Es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las cuatro de la mañana, mirar si me he hecho pipí, cambiar las sábanas, darme jarabe para la tos y un poco de agua, y todo, a oscuras y sin despertarse”.

“¿La ves? -Si, mi mamá es aquella, la más guapa, la que sonríe-”