“A veces no hacer nada es hacer mucho” dicho por un buen amigo Eliezer Marrero y en este punto   estoy totalmente de acuerdo, cuando uno de nuestros hijos entra en el momento de la rabieta o berrinche estamos tan preocupados por tratar de calmarlo o consolarlo que nuestra labor se convierte en algo casi imposible de lograr estamos buscando soluciones y en verdad ” A veces no hacer nada es hacer mucho”, permite que viva su berrinche, que descubra que de esa forma no consigue lo que busca, no te molestes, no lo regañes, si lo haces él tiene tu atención y descubre como hacer para obtenerla, por eso regreso a en caso de berrinche usted permita que el niño lo viva.

Sin embargo si no es berrinche y es llanto lo que escuchas  tu  labor será diferente,ya que puede estar  llorando por  dolor, tristeza y en ocasiones hasta  miedo, por lo que si ves a tu hijo llorando, primero identifica si es berrinche o no para que puedas ayudarlo.

Si tu hijo  llora sin ser un berrinche evita pedirle que deje de llorar, no minimices el motivo de su llanto, no lo ignores ni lo dejes solo, ayúdale a que exprese lo que siente, pregúntale si necesita algo o lo puedes ayudar, recuérdele que estás ahí para lo que necesite y muestra  empatía diciéndole que entiendes como se siente, trata de contenerlo con un abrazo, es importante que el pueda mostrar lo que siente sin ser criticado o juzgado,  esto le permitirá ir tomando confianza en él mismo y saber identificar sentimientos.

Grace

 

 

 

Hace un par de días tuve la oportunidad de leer un artículo que hablaba de los adolescentes de hoy, que en realidad para mí  son los adolescentes de siempre, con la misma cantidad de hormonas necesarias para continuar el desarrollo, la misma rebeldía y sin temor a nada, simplemente invencibles,  todas características inherentes a la edad,  aun así algo de lo que si ha cambiado somos los padres de ahora, por lo que el resultado es muy diferente.
A que me refiero con esto iniciemos preguntando ¿Como somos los padres de hoy? Mostramos una necesidad por ser aceptados por nuestros hijos como no había sucedido antes, queremos ser los papás buena onda, los “amigos” de nuestros hijos olvidando así nuestro compromiso con ellos de ser padres, un compromiso que solo nosotros  tenemos o  más aun, buscamos ser aceptados por ellos y si además los amigos nos consideran “buena onda” ya estamos hechos.
Es importante mencionar, porque de antemano se que se armará la revolución sobre este tema, que mi única intención es recordar a todos cual es nuestro función.
Ser padres, o mejor dicho, ayudar a nuestros hijos a crecer y darles lo que les corresponde según la edad que tienen, enseñarles y protegerlos,  no adelantarlos en  algo que no les corresponde, a que me refiero con esto,   chicos de 13, 14 y 15 años en fiestas con “amigos” bebiendo alcohol como adultos, besándose con el o la niña  que les atrae  solo por el calor de las copas, mi pregunta ahora si es directa para los padres ¿dónde estas?,  llevaste a tu hijo a una fiesta, ¿revisaste si habría alcohol? te informaste si habría un adulto responsable supervisando la fiesta,  O peor aún, fuste tu quien hizo la fiesta en casa y  diste el alcohol  porque si no hay alcohol para la fiesta de tu hij@ nadie vendría!!
Dejemos a nuestros hijos ser chicos acorde a la edad que tienen, no busquemos querer pertenecer al grupo de sus amigos, amigos tienen y muchos,  padres solo nosotros, pongamos límites, digamos NO, enseñemos a esperar  ahora que es un buen momento y no quizá después sea demasiado tarde, no olvides tu gran responsabilidad como padre,  eres ejemplo y modelo a seguir y más en esta edad que es cuando tus hijos más te necesitan!!
-Grace-