Cómo ayudar a tu hijo a ser responsable.

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¿Sabes cómo desarrollar la responsabilidad en tus hijos?

Las personas aprendemos a ser responsables, o no, desde la primera infancia. Es por esto la importancia de ir dando pequeñas tareas y responsabilidades a nuestros hijos.

Las pequeñas tareas y responsabilidades necesitan ser acordes a la edad, así es como los niños poco a poco descubrirán lo que es la responsabilidad se va practicando y entrenando a través de actividades sencillas, es importante que siempre se tenga presente el motivarlos o estimularlos para que vayan viendo consecuencias sobre lo realizado, es decir habrá consecuencias como estímulos positivos y/o consecuencias como perder algún privilegio si no los cumplen.

Si ayudas a tu hijo con responsabilidades que es lo que le enseñas y el aprende:

  • Cumplir con los acuerdos y compromisos establecidos
  • Ser responsables ante nuestras actividades o conducta
  • Volverse una persona confiable y que los demás confíen en el
  • Identificar sus fortalezas y áreas de oportunidad
  • Descubrir que sus actos tienen consecuencias
  • Esforzarse por lograr completar de la mejor forma las tareas
  • Formar parte de una comunidad y colaborar con ella para una sana convivencia.

Es importante que cuando vayas a iniciar siempre le expliques a tu hijo lo que estás esperando de él, le muestres con tu ejemplo como hacerlo, de esta forma para él será más sencillo ponerlo en práctica, recuerda que es mucho menor que tú, por lo que debes de darle tiempo para que logre realizar la tarea con calidad, respeta lo que hace, permite que vaya cometiendo  “errores” que posiblemente para él son imperceptibles e igual del mismo modo no olvides que cada vez que realice la actividad encomendada necesitas reforzar lo hecho, es decir,  comentarle como va con lo hecho, que hizo bien y que puede mejorar para la siguiente vez

Es así como el podrá descubrir y aprender como ser responsable e ir desarrollando esta habilidad.

Recuerda que en medida de que vaya creciendo las responsabilidades y tareas deben continuar, mostrando siempre con el ejemplo.

Permite que tu hijo vaya haciendo lo que le corresponde, no le recuerdes, en medida que vaya descubriendo la importancia de sus obligaciones y lo que éstas ayudan a un mejor funcionamiento en la familia irá haciéndolo por sí solo.

Aun así, este proceso es de paciencia, dedicación y esfuerzo por parte de los padres, no se da de la noche a la mañana, es poco a poco, lo que es importante es que no desistas ante lo no logrado o el olvido.

Recuerda antes de empezar, primero tu como padre debes de tener en cuenta que los niños lo hacen de diferente forma, están empezando así que deja que lo hagan a su manera por otro lado debemos de confiar en ellos y darles la oportunidad que lo hagan, pero no por esto no exigirles que hagan su mayor esfuerzo, cada uno conoce las capacidades de sus hijos y sabe bien hasta dónde puede llegar, confía en ellos es uno de los puntos esenciales en el proceso.

Cuando vayas a iniciar con nuevas responsabilidades se hacen en familia, se establecen por escrito y se ponen en un lugar visible, se llegan a los acuerdos, así como consecuencias al no realizarlos, se firman por los implicados (padres e hijos) como señal de acuerdos.

Para finalizar es importante tener presente que si queremos que una conducta se repita hay que reforzarla, mencionarle al niño lo bien que quedó la tarea, no hay que dar premios porque es su obligación, una palabra de aliento o felicitación es suficiente para que el niño descubra lo bien que puede hacer sus tareas.

Permite que tome decisiones, dale la oportunidad de que descubra que consecuencias puede tener con una u otra decisión, es decir, si el decide no cuidar sus objetos personales, ropa etc.,  el debe de asumir la consecuencia de lo realizado, es decir, darse cuenta que no podrá tener lo mismo porque lo ha estropeado, que si ya no sirve el juguete se quedará sin él , no busques como padre compensarle el daño del juguete con uno nuevo, permite que pierda la oportunidad de tenerlo como antes, esto favorece al niño a volverse responsable y cuidadoso, así como darle valor a las cosas.

Recuerda siempre que la recompensa no debe ser material, es decir, con un abrazo, un beso, una sonrisa o un simple gracias es suficiente.

Te comparto algunas tareas que puede tu hijo realizar según la edad, ten presente que irán aumentando según vaya creciendo, no necesitas que haga toda, selecciona unas y según se vuelva ya un habito podrás incorporar algunas nuevas, la intención es darle seguridad a tu hijo de lo que es capaz de realizar por el solo y que poco a poco dependa menos de los adultos y más de ellos mismos, recuerda que hay actividades o tareas que puedes hacer junto con él, lo que les permite pasar tiempo juntos, algo que debes tomar en cuenta es acompañarlo no es hacerla por él

  • imagen de Los deberes de los niños. Fuente: bebesymas

 

Responsabilidades para niños de 2 y 3 años

  • Recoger sus juguetes, libros y ropa que utilice.
  • Poner la mesa
  • Darles la oportunidad de elegir algo de lo que desayunan
  • Higiene sencilla como lavarse los dientes, cepillarse el pelo y lavarse las manos
  • Vestirse y desvestirse, con algo de ayuda
  • Limpiar lo que ensucian
  • Ayudar a colocar la despensa del supermercado en su sitio.
  • Llevar su plato y cubiertos de la mesa al fregadero.

Responsabilidades para niños de 4 años

  • Poner la mesa
  • Colocar la comida en su sitio cuando se va al supermercado
  • Ayudar a “escribir” la lista de la compra
  • Dar de comer a las mascotas, ya sea por la mañana o noche.
  • Ayudar a hacer su cama (aun cuando no quede todavía bien hecha)
  • Ayudar a lavar los platos.
  • Ayudar a preparar algunos alimentos sencillos, como sándwiches, agua de limón, etc.
  • Ayudar a servir los platos cuando sean alimentos fríos.
  • Compartir los juguetes con amigos.
  • Cambiar las toallas del cuarto de baño
  • Elegir la ropa que se pondrá
  • ES   capaz de jugar sin la constante supervisión o atención de un adulto.

 

Responsabilidades para niños de 5 y 6 años

  • Ayudar en la planificación de comidas y la lista del super.
  • Hacer su propio sándwich o desayuno fácil y recoger lo que utilizó.
  • Poner la mesa
  • Añadir ciertos ingredientes a una receta y ayudar a preparar la receta.
  • Hacer su cama y limpiar su habitación
  • Vestirse solo.
  • Separar la ropa para lavar. Poner la ropa blanca en un montón separado de la de color.
  • Aparear calcetines limpios y guardarlos.
  • Doblar su ropa y guardarla
  • Comprar solo (con supervisión) algún antojo.
  • Sacar la basura
  • Alimentar a las mascotas
  • Regar las plantas

Responsabilidades para niños de 7 años

  • Hacer recados para los padres
  • Ocuparse de la higiene de las mascotas
  • Ayudar cargando algunas bolsas del supermercado.
  • Preparar su ropa y materiales del día siguiente (no olvides como padre supervisar de inicio esta tarea)
  • Aprender a respetar a los demás, ser educado y compartir

 

Responsabilidades para niños de 8 y 9 años

  • Barrer y trapear.
  • Ayudar a otros  cuando se lo pidan
  • Ordenar su closet y cajones
  • Elegir la ropa que se le va a comprar
  • Ayudar con otras tareas domésticas.
  • Preparar platillos sencillos para los demás.

Responsabilidades para niños de 9 y 10 años

  • Cambiar las sábanas .
  • Planear su  propia fiesta de cumpleaños
  • Hacer tareas sin recordatorio

Responsabilidades para niños de 10 y 11 años

  • Hacerse su propia maleta si saldrá de viaje o fin de semana.
  • Preparar comida para los demás y lavar los platos.

Para finalizar podrás saber que tu hijo es responsable si

  • Cuando realiza sus tareas, deberes y obligaciones sin que haya que recordárselo en todo momento
  • Cuando ha adquirido hábitos personales o en el hogar (bañarse solo, vestirse, atarse los zapatos, comer, etc.)
  •  Puede reflexionar sobre lo que debe, o no debe hacer
  •  No espera que los demás hagan todo por él
  • Se responsabiliza de sus actos y no culpa a los demás de lo que le pasa, ni busca excusas
  • Tiene la capacidad de elegir adecuadamente entre varias opciones, como: jugar, hacer sus deberes y tareas
  • Es capaz de tomar decisiones por el mismo aun cuando pueden ser diferentes a las que eligen los demás.
  • Respeta y reconoce los límites establecidos por los padres, aun cuando en ocasiones llega a discutir sobre las tareas u obligaciones.
  • Es capaz de controlar su frustración cuando las cosas no salen como lo espera o quiere.
  • Podrá cumplir con lo que se compromete, así como reconocer sus errores sin tratar de justificarse continuamente.
  • Cumplir sus promesas o tareas con las que se compromete
    • Reconoce sus errores y no trata de justificarse continuamente.

Espero que con estas ideas y tips puedas ayudar a tu hijo a ser un niño responsable, no olvides que las responsabilidades son desde pequeños y acordes a la edad, no llevas prisa pero si son necesarias las responsabilidades toda la vida.

Hablemos de Bullying

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Hasta hace algunos años escuchar la palabra bullying era algo realmente raro, sin embargo cada día que pasa escuchamos con mayor frecuencia la palabra, madres o padres diciendo justo así, “a mi hijo le hacen bullying en la escuela” o ” a mi hijo un sus compañeros le hacen bullying”  mi pregunta  es ¿ sabemos lo que es el bullying? o solamente lo usamos porque es una palabra “de moda”

Una de las características del acoso es justo que sea de forma cotidiana y por la misma o mismas personas, es decir, no podemos pensar que hoy porque le pegó un compañero debe ser llamado acoso , eso son problemas de chicos, algo que todos vivimos alguna vez, por otro lado es importante mencionar que  por características propias de edad el bullying no se da antes de los 6 años y si recordamos que es constante, es decir casi diario y en ocasiones  varias veces al día esto nos ayuda a entender que no todo lo que nuestro hijo sufre es acoso, pero no por eso deja de ser importante, por lo que algo por lo que nosotros los padres deberíamos de preocuparnos es en enseñar a nuestros hijos a poner límites con los demás  Empezaré por mencionar que para que sea llamado asi es necesario que la persona que moleste a nuestro hijo tiene que hacerlo de manera constante, algo diario, no podemos decirlo porque haya sucedido un par de veces, también mencionar que el bullying se da a partir de los 6 o 7 años.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos,? esto es lo importante, necesitamos haber dado confianza desde pequeños, seguridad, que sientan ganas de platicarnos como se sienten, de no ser juzgados por sus actos, una vez que tenemos esto será más fácil que nos cuenten lo que sucede.

Si por alguna razón no ayudamos a crear confianza entre ellos y nosotros, lo que si podemos hacer es estar atentos a cambios de estados de humor, a no querer ir a la escuela y poner pretextos ,pesadillas, golpes o moretones, no querer ir a reuniones con compañeros, Si descubrimos algo ayudemos a nuestros hijos a poner límites sobre lo que no les gusta, apoyémoslos, no los regañen ni los juzguen, brindeles de nuevo confianza en ellos y en ustedes para que puedan crear lazos, ayúdenlos a poder expresar cuando algo les disgusta, es válido para un niño hacerlo, no nos molestemos por eso, de esta forma sabrá como poner límites cuando algo no le gusta.

Comuniquense con el maestro del grupo y haganle saber lo que sucede, hagan un plan de acción para ayudar a ambos niños.

 

Apoyemos a nuestros hijos a sentirse seguros y poder poner límites con otros, a darse cuenta que ellos no son los culpables y que ustedes están ahi para ayudarlos…

Celos del nuevo hermanito

Los celos de hermanos

Es fácil hablar de celos, todos en algún momento los hemos sentido, de niños y en ocasiones de adultos, ¿qué sucede cuando es nuestro hijo el que los experimenta?    Y todo    porque ha llegado un nuevo miembro de la familia a casa, alguien que seguramente desde su percepción le quitará toda la atención de sus padres a la cual él estaba acostumbrado.

Es importante mencionar que de nosotros como padres depende la reacción de nuestro hijo ante esta nueva y nada agradable experiencia. (según él), ¿Por qué digo que de nosotros depende el cómo tome nuestro hijo la llegada de su hermanito?, en realidad es sencillo, pongámonos por unos minutos en su lugar mostrando empatía, el está  acostumbrado a toda la atención,  de sus padres, de los tíos, de los abuelos, un pequeño que si no tiene más de 5 años seguirá en la etapa egocéntrica, de pronto un buen día le dan la “sorpresa”  que tendrá un hermanito (a los que les va mejor les avisan), la mayoría de las veces  ni nosotros como padres ni ellos como hijos,  estamos preparados para este cambio, por lo que es importante ayudar a nuestro pequeño a entender lo que sucederá, aun cuando los niños no tienen noción del tiempo, podemos brindarles seguridad con la anticipación de cuando nacerá el nuevo miembro, lo podemos hacer  con un calendario, no es necesario ponerlo mucho tiempo antes, es mejor cuando se empiece a notar  la barriga de la mamá , una idea es poner la fecha de nacimiento aproximada e ir marcando los días con tu pequeño, es importante que desde el inicio se le informe al hijo lo que sucederá, cada padre y madre pueden elegir la forma pero entre más natural lo hagamos mucho mejor será el resultado, “tendrás un hermanito o hermanita”, “mamá tiene un bebé en la barriga” además ir respondiendo las preguntas que vaya haciendo nuestro hijo,  cuando sea posible permitirle que participe en la selección de cosas para su nuevo  hermanito, dejar que toque la panza de la mamá, permitirle jugar cerca a la panza, en fin hacer todo por prepararlo a la llegada del nuevo miembro.

Una vez que el momento llegue es importante hablar con él, anticiparle mencionando que mamá irá unos días al hospital para que nazca el bebé, tener presente el planear  desde antes que el hermano recién nacido traerá una sorpresa para el  hermano mayor, cualquier detalle siempre será bueno para él, algo que disfrute.

Es importante mencionar, que para nuestro hijo en realidad no habrá grandes cambios al principio en casa, ya que el nuevo bebé lo único que necesita de inicio es ser alimentado, cambiado y dormir, por lo que cuando el pequeño descubra que es solo en un par de días, pasará parte de la angustia y poco a poco  volverá el nuestro hijo  a la normalidad, lo cual es maravilloso.

Antes  de concluir me gustaría  dejar muy claro que no nos confiemos a esta aparente calma, ya que no es duradera,  esta calma durará aproximadamente entre 5 o 6 meses solamente, , una vez que el nuevo bebé inicie a hacer todas las cosas graciosas que empiezan a realizar, es dónde en realidad debemos de poner toda la atención del mundo, observar lo que él también hace, no desplazarlo, festejarle igual que al otro sus logros, aquí probablemente suceda que venga un ligero retraso de nuestro hijo mayor, ya que el descubre que todos los festejos y atención son para las monerías que hace el hermano bebé por lo que el querrá ser nuevamente uno,  probablemente si ya tenía control de esfínteres dé un paso hacia atrás, si tiene un buen lenguaje inicie hablando como bebé, etc.

Es importante hacerle ver las conveniencias de ser un hermano grande, por ejemplo, invitarle un helado y mencionarle “Claro que tú por ser un niño grande puedes comer helado, tu hermano que es pequeño todavía no” llevarlo a algún lugar y decirle eso nuevamente, que el descubra que es divertido ser grande también (aun cuando muchas veces sigue siendo un bebé)

Por último les dejo uno de los mejores consejos para tener siempre en cuenta, jamás bajo ninguna circunstancia los comparen, no hay mejores o peores, solo son dos hijos con diferentes características y personalidad, no le pidan al mayor que sea el ejemplo del menor, si ponemos atención en estos detalles les aseguro que ayudará a los hermanos a respetarse y a amarse por ser hermanos.

Grace González

 

 

 

 

Mientras tu creías que no estaba mirando.

Mientras tú creías que yo no estaba mirando, yo vi que:

  • Pegaste con un imán mi dibujo al refrigerador, por eso de inmediato quise hacer otro.
  • Le diste de comer a un gatito sin hogar, entonces entendí que a los animales hay que tratarlos con amor y respeto.
  • Preparaste mi pastel favorito especialmente para mi, así me di cuenta que los pequeños detalles ocultan mucho sentido.
  • Fuiste a visitar a tu amigo enfermo, y entonces entendí que las personas deben cuidarse mutuamente.
  • No niegas la ayuda a los necesitados, y comprendí que si tienes tiempo y dinero, hay que ayudar a aquellos que no lo tienen.
  • Tratas con mucho cuidado nuestra casa y a todos los que vivimos aquí, y entendí que cada persona debe cuidar lo que tiene y lo que quiere.
  • Incluso cuando te sientes mal, continúas cumpliendo con tus obligaciones, y me di cuenta de lo que significa la responsabilidad.
  • A veces no pudiste contener las lágrimas, y entendí que en la vida hay tristeza y dolor, y llorar es normal.
  • Nunca dejas de cuidar de mí , y yo quise cumplir todas tus expectativas y hacer todo lo posible para que te sientas orgulloso de mí.

Mientras tú creías que yo no estaba mirando, aprendía de ti la vida. Tomé tu ejemplo y traté de ser como tú.

En lo más profundo de mi alma estaba un pequeño adulto que se decía a sí mismo:

“Queridos padres, gracias por todo lo que he visto mientras creían que yo no estaba mirando”.

Porque los hijos hacen lo que hacen

¿POR QUÉ TUS HIJOS HACEN LO QUE HACEN?

Una madre levantó la mano y preguntó:

– ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?

– Dígale que baje, – le dije yo.

– Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.

– ¿Cuántos años tiene el niño?– le pregunté.

– Tres años – afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con grupos de padres.

Muchos conflictos se están viviendo porque los padres de familia se muestran temerosos o flojos para ejercer su autoridad. Y esos hijos van creciendo y el problema junto con ellos, ya que a esos padres les cuesta trabajo tomar la decisión de poner límites y ejercer su autoridad de forma correcta.

¿Por qué tus hijos hacen lo que hacen?

1.- PORQUE TÚ LOS DEJAS.

Hacen lo que hacen porque tú se los permites. Los hijos se convierten en lo que son, porque sus padres lo permiten, así de sencillo. Si tu hijo está haciendo un desastre de su vida, esta respuesta no te va a gustar, tú vendrás a mí y me darás un millón de excusas, le vas a echar la culpa a la música que escucha, a las películas que ve, a los libros que lee (si es que lee), a la violencia que transmite la televisión, al sistema educativo, o a la presión que ejerce la sociedad o a sus amigos, así es que haz a un lado la indignación y piensa en esta verdad: tus hijos son producto de tu paternidad o lo que es lo mismo, de tu manera de educarlo.

2.- NO HAY CONSECUENCIAS DEL MAL COMPORTAMIENTO.

Los padres dejan hacer a sus hijos lo que quieran, con muy poca información de lo que es aceptable y lo que no lo es. Si ellos hacen algo mal, no hay consecuencias por el inaceptable comportamiento.

Algunas veces decimos: “si haces esto te va a pasar aquello”, y “si no haces aquello te va a pasar esto”, después ellos no hacen lo que tienen que hacer y no pasa nada, no cumplimos la promesa de las consecuencias advertidas. ¿Sabes en qué se convierte un padre que no cumple con las consecuencias advertidas? En un MENTIROSO; y eso justamente aprenden nuestros hijos, a mentir, y a prometer sin cumplir, al fin que no pasa nada.

3.- TÚ LES DICES A TUS HIJOS QUE SON ESPECIALES.

Quizás no vas a estar de acuerdo conmigo en esto, créeme que a mí también me resultó difícil entenderlo y aceptarlo, pero es una realidad. Si tú eres de los que actualmente cree que su pequeño ángel es especial, lamento decirte que no lo es; si tú les dices a tus hijos constantemente que son especiales, los perjudicas más que ayudarlos.

Tu hijo es especial para ti y solo para ti, no lo es para nadie más. Tu hijo nació con todo tu amor y verlo crecer es toda una maravilla, sin embargo cuando crece y cruza tu puerta para ir a la escuela, él, solo es un niño más en la lista de la escuela, y no hay nada de especial acerca de él.

En el mundo real, tu hija no es una princesa, ni tu hijo un príncipe, sólo es un niño más. Los hijos deben entender y aprender a crecer sabiendo que al instante que dejen tus amorosos brazos y entren al mundo real, nadie los amará por la única razón de que ellos existen, como lo haces tú.

4.- TÚ HACES QUE TUS HIJOS SEAN LA COSA MÁS IMPORTANTE EN TU VIDA.

Ellos no lo son. Yo sé que tú piensas que lo son pero no es así; cuando tú dejas pensar a tus hijos que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tú terminarás haciendo lo que ellos digan.

Tus hijos son importantes, no me mal entiendas, tus hijos deben ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima de todo, la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio también, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán en busca de su propia felicidad y tú te quedarás únicamente con tu esposo (a), en el mejor de los casos.

Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan tú no tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión.

Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan todo su tiempo y energía en sus hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servirlos y poner su vida “en espera” mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan solos sin compañero(a) con quien envejecer juntos, por lo general terminan tratando y viendo a su hijo de 50 como si fuera de 4 años.

5.- FALLAMOS AL ENSEÑARLES LA DIFERENCIA ENTRE DERECHOS Y PRIVILEGIOS.

Los hijos tienen entre otros los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar, a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentación, a ser amados, a recibir educación, etc. Los privilegios son concesiones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les compramos cosas, por ejemplo: lo más actual en videojuegos, o ropa o zapatos de marca, o una mascota, e incluso los llevamos al cine o a vacacionar, les compramos celulares, etc, etc. y todo gratis, a cambio de nada. Hoy te digo que aunque te sobre el dinero para complacer a tu hijo, tienes que enseñarle a ganárselo; él tiene que saber que las cosas que le gustan, cuestan y hay que pagar un precio por ellas. Incluso estas cosas te ayudarán en la negociación de actitudes y comportamientos.

6.- TRABAJAS EN EL AUTOESTIMA DE TU HIJO.

La palabra autoestima es una palabra compuesta. Auto: uno mismo, y estima: amor, o sea, amarse a uno mismo. Tú no le puedes proporcionar una valoración positiva de él mismo, porque confundimos el animarlos y apoyarlos con aumentar su autoestima y cambiamos la regla de “si tiene alta autoestima tendrá éxito en todo”, pero en realidad es al revés “si tiene éxito en todo, aumentará su autoestima”. Así que si quieres que tengan autoestima alta, enséñale a alcanzar sus éxitos. A que luche por ellos, porque todo cuesta esfuerzo, dedicación y perseverancia.

Espero que estos comentarios te ayuden a entender el por qué a veces le pedimos peras al olmo, si en realidad cosechamos lo que sembramos.

Fuente: Padres Al Rescate De Los Valores

 

Yo quería ser mamá

Nunca me proclame una Susanita, tal vez por eso no idealice el embarazo, ni el parto, ni la cantidad de hijos que iba a tener.

Lo único que sí sabía, es que de alguna u otra manera, yo iba a ser mamá.

Mas allá de la indescriptible experiencia de estar embarazada y dar a luz, yo quería hablar de ellos y no de mi.

Porque mamá te llaman ellos, porque a ser mamá te enseñan ellos. Porque soy de las que piensa que mamá no se nace, se hace.

Y desde el minuto uno que ponen al bebé en tus brazos, entiendes lo que tantas veces te repitieron, que no hay amor más grande que el amor a los hijos.

Ese amor que duele, que transforma, que inmortaliza. Ese amor que te hace mejor persona, que te hace más vulnerable.

No me acuerdo sí mi mamá me dio la teta o la mamadera, sí me dejaba llorar un poco, sí me daba de comer comida orgánica o fideos en paquete, pero sí me acuerdo de sus abrazos, de su atención, de su contención, de su incondicionalidad, de sus cuidados, de su confianza, de su refugio y de su calidez. Y eso quiero yo para mis hijos, no pretendo ser su persona favorita en el mundo, pero sí, que ellos sepan, que siempre serán las mías. Ellos y los hijos de mis hijos.

Yo quería, en este mundo de lazos descartables, un vínculo infinito, y eso te lo brinda un hijo, sin importar como llegue a tu vida, sí por tu vientre o por tu corazón.

Yo quería ser muchas cosas, algunas soy, otras lejos de serlas, pero la única que elegiría una y mil veces y jamás me voy a arrepentir, es la de ser mamá, porque eso era lo que yo de verdad y sin darme cuenta, más quería.

Dedicado a todas las mamás del mundo.

Cuidemos a nuestros hijos

Les comparto una información que me parece bastante buena y que es necesario que como padres tengamos presente todo el tiempo, esta información fue tomada de la página Pajaritos News

Deja de dejar a tus hijos con los novios que apenas conoces, deja de dejar que cada miembro de la familia los cuide porque es gratis. El abuso de menores, la violación, el secuestro, el maltrato, etcétera, es real y es una herida que nunca sanará.

 

  • Los niños no deben ir a la tienda solos.
  • Los niños no se quedan en el auto en lo que bajas rápido a comprar algo (aunque este cerquita) •Los niños no se deben acostumbrar a andar con cualquier persona.
  • Los niños no deben salir a jugar sin supervisión.
  • El hermano mayor no debe cuidar a sus hermanitos. No es su responsabilidad.
  • Los niños no deben estar en un ambiente dónde se consuma alcohol (aunque esté tranquilo) nunca.
  • Los niños no deben estar cerca de personas inestables o con malas costumbres.
  • Los niños no deben dormir en una y otra y otra casa.
  • Los niños no deben convivir con todos los amigos de papá o mamá, no es necesario; no todos son buenas personas.
  • Ellos no tienen la decisión en sus manos.
  • Ellos no saben de peligro.
  • Ellos no saben de maldad.
  • Ellos no saben de odio.
  • Ellos no saben que existen personas con malas intenciones.

~Los niños son inocentes, son ingenuos~ ¡Son Niños!~ Nuestra responsabilidad es protegerlos de todo y de todos, aunque no sean nuestros propios hijos.

Los tiempos que ahora viven los niños, nunca serán los mismos de cuando nosotros fuimos pequeños.

Cuidemos de los niños siempre!

Creando vínculos sanos

Has escuchado  la palabra vínculo y no sabes a ciencia cierta de que se trata, hoy  te quiero compartir un poco sobre el tema,  un vínculo es  la relación de cariño y/o amor  que se establece entre dos personas, inicia en la primera infancia y se establece de inicio entre la mamá y el  hijo,  se da desde la concepción y este vinculo generalmente permanece hasta el último día de nuestra existencia, sin embargo no quiere decir que será el único, establece vínculo de igual manera con su papá o abuelos, en fin con cualquier persona con quien el niño sienta que hay amor o cariño.

Los vínculos afectivos están todo el tiempo con nosotros, en todo lo que rutinariamente hacemos con las personas, la influencia que éstos tienen son los que ayudarán a definir su conducta, su forma de relacionarse con los demás así como la actitud que tengan durante su vida.

Recuerda la importancia de los mismos,  son la base para las relaciones que los niños tendrán en un futuro ya como personas adultas, es por esto que necesitamos estar conscientes de la importancia  importancia del vinculo que creamos con nuestros hijos. El vinculo con nuestros hijos va mas allá de solo ser sus padres, significa la unión de padres e hijos.

Como puedo favorecer que el vínculo con mis hijos sea sano

Demuestra a tu hijo  cada vez que te sea posible el cariño que le tienes, díselo, abrázalo, bésalo, el contacto físico tiene un poder positivo en cualquier ser humano.

Realiza actividades cotidianas junto con el, juegos de mesa, horneen galletas, compartan cuentos, vayan al parque, muestra lo divertido que es hacer actividades juntos.

Cuando tu hijo se acerque a ti para platicar por favor escucha con atención, míralo a los ojos, deja por un momento lo que estás haciendo, para poner tus sentidos en lo que tu hijo quiere compartirte, no lo juzgues, espera a que termine,  no lo interrumpas, si es necesario hazle preguntas,  muestra interés en lo que te dice, asienta con la cabeza, pregúntale sobre sus emociones o sentimientos y enséñale a identificarlos, muestra los tuyos cuando platiques con ellos,  muestra empatía cuando hables con ellos.

Ten presente que un  vínculo seguro durante  la infancia influye en la capacidad de tener relaciones sanas, los vínculos fortalecen la autoestima, la seguridad y la confianza de cada persona, así que de nosotros los padres depende nuestros  vínculos fuertes  con los hijos

¿Acaso tu mamá fue mala contigo?

¡Porque te puedo asegurar que la mía lo era…! Es más… ¡Yo tuve la madre más malvada de todas!

Mientras que otros niños comían dulces en el desayuno, nosotros teníamos que comer cereal, huevos y leche. Mientras que otros niños llevaban una gaseosa y un alfajor para el recreo, nosotros llevábamos sándwiches caseros. (Ya te imaginarás que la comida que nos preparaba mi madre era totalmente diferente a la que comían otros niños). Mi madre insistía en saber dónde estábamos a todas horas. Se diría que éramos prisioneros. Ella tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y qué era lo que hacíamos cuando estábamos con ellos. Además, insistía en que, si decíamos que íbamos a estar fuera una hora, teníamos que regresar a la casa en una hora o menos. Aunque a mí y a mis hermanos nos avergonzaba admitirlo, nuestra madre violaba la Ley del Trabajo de Menores y nos hacía lavar los platos, tender las camas, aprender a cocinar, barrer el piso, lavar nuestra ropa, tirar la basura y todo tipo de trabajos inhumanos. Es más, todos los hermanos pensábamos que se pasaba las noches en vela, inventando nuevas cosas que nos iba a obligar a hacer al día siguiente.

 

Siempre nos molestaba con que teníamos que decir siempre la verdad. Es más, creo que cuando éramos adolescentes era capaz de leer nuestra mente. ¡Y después las cosas se pusieron peores! Mi madre nunca permitió que nuestros amigos sencillamente tocaran la bocina del coche cuando estaban frente a la casa para que saliéramos. ¡¡No!! ¡Tenían que entrar a casa para que ella pudiera conocerlos…! Mientras que todos mis conocidos podían salir con sus “amigas” y “amigos” desde los 12 o 13 años; nosotros teníamos que esperar hasta haber cumplido los 16 años. Es triste decirlo; pero por culpa de nuestra madre perdimos muchísimas experiencias que otros jóvenes normales pueden vivir… A ninguno de nosotros nos sorprendieron robando algo en el almacén, o dañando propiedad ajena; es más, ni siquiera nos arrestaron por algún crimen menor. Eso fue culpa de mi madre.

Y ahora que ya no vivimos con mamá, todos nosotros somos adultos honestos y responsables. Y (tengo que reconocerlo) todos estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para ser malos con nuestros hijos, tal y como mamá lo fue con nosotros.

A decir verdad; creo que eso es lo que está mal con el mundo… ya no hay suficientes malas madres…

Los días ordinarios

“Los días ordinarios”

 

Si crees que la vida en familia que tienes ahora, la tendrás para siempre, tal vez debas prestar atención a los días comunes, esos que comienzan con cereal y terminan viendo películas.

 

Entre ellos están los días en que mis hijos jugaban con el perro, comían helado por los cachetes, y se mecían en los columpios. Tardes con manguera y lodo, que los chiquillos terminaban en mi cama, en aquellas noches de cine familiar.

 

Cuando mi primer retoño lloró en la puerta del kinder, pensé que siempre lloraría al separarse de mí. Pero todo sucede por etapas y a su tiempo. Entonces los problemas nos parecían enormes; las alergias, el partido perdido, peces y hamsters que morían uno tras otro. Pero en general, el mundo en que vivíamos y la familia que construimos, hizo sentir que la infancia era sólida y duradera.

 

Lo más bello de esa etapa fue mecerlos en mi regazo oliendo a talco y a cabello recién lavado. El beso y la bendición antes de dormir. Dejarlos en su recámara por tan poquito tiempo, por que siempre amanecían en la nuestra.

 

Me preocupaba que si no les leía un cuento antes de dormir, no los motivaría a leer, y me entristecía si discutían por el turno del juego como si fueran a pelear por el resto de sus vidas.

 

Todas las etapas llegan a su fin. La pelota deja de volar por el jardín. Los juegos de mesa se llenan de polvo. Regalas la bañera de plástico y ahora esperas horas a que salgan de la regadera.

 

La puerta de la recámara que siempre estuvo abierta, de pronto un día: se cierra. Un día al cruzar la calle estiras tu brazo para alcanzar la manita que siempre estuvo ahí para agarrar la tuya, y tu chico de trece años camina un par de pasos atrás, pretendiendo no conocerte.

Has entrado a un nuevo territorio llamado adolescencia y no conoces el piso en donde estas parada. El hijo que cargaste y cuidaste se ha transformado en un sujeto jorobado sobre una computadora. Te preguntas si lo estás haciendo bien, pues ya no hay marcha atrás. Te preguntas si podrás sobrellevar el resto del día sin discutir, y acabas agotada recordando aquellos días que parecían eternos y se han esfumado.

 

Las advertencias y consecuencias ya no funcionan. Las charlas de sobremesa ya no existen. Haces lo que puedes, como puedes: llenas el refrigerador, chofereas, negocias permisos, supervisas, asistes a las citas de calificaciones, dejas de asistir a los partidos, e ignoras la recámara que parece haber sido bombardeada.

 

Te piden otra vez dinero. Tratas de no hacer muchas preguntas. Tratas de obtener todas las respuestas. Vuelves a llenar el refrigerador. Compras pizzas. Te asomas por el balcón a ver la fiesta. Aprendes a textear con ellos. Aprendes a rezar por ellos. Tus noches de sueño ahora son noches de alerta. Te haces experta en leer entre líneas, en interpretar miradas, en determinar olores.

 

Te dice “qiubo ma” y de pronto estas de frente a una verdad que sabías desde hace tiempo y te negabas a enfrentar. Ahora el joven no necesita, ni que le prepares leche, ni que le cierres la chaqueta: necesita tu confianza.

 

Te recuerdas a ti misma, que habrá que dejarlos ir y practicas el arte de vivir el presente. Saboreas cada minuto que tienes, aquí y ahora, cenando con tu familia y diciendo buenas noches en persona. Das el beso en la mejilla y la bendición en la frente, aunque parezca que ya no les gusta.

 

No podemos cambiar el crecimiento de nuestros hijos, pero podemos cambiar nuestra actitud ante ello, en vez de decir lo que deberían corregir, piensas en lo superado y logrado por cada uno, por que en cualquier momento vas a estar abrazando a tu pequeño de 1.80 metros de estatura y lo harás de puntitas para decirle al oído que lo extrañarás mientras hace su maestría en otro continente.

 

El torbellino de los cajones azotados y los ganchos caídos buscando una sudadera al son de la música estridente, se han ido ya. La casa tiene una nueva clase de silencio. El galón de leche se vuelve agrio. Por fín sobra una rebanada de pastel para tí, pero ya no tienes apetito. Nadie te pide que lo lleves a ningún lado.

 

Entonces miro a mi esposo, sentado en la mesa del antecomedor, que de pronto se hizo muy grande para dos, y me pregunto cómo es que todo pasó tan de prisa. Mis libreros están llenos de albums con veinte años de fotos: piñatas, premios, partidos y navidades. Sin embargo, los recuerdos que más deseo atesorar; los que desearía volver a vivir, son los momentos que nadie pensó en fotografiar; esos ratos que pasaban a diario entre la cocina y el cuarto de tele. Desayunar cereal en pijamas y acurrucarnos a ver una película al final del día.

 

Me tomó mucho tiempo percatarme, pero definitivamente lo aseguro, que el más maravilloso regalo que me ha dado mi familia, el que compone mi más grande tesoro, es el regalo de esos preciosos y perfectos días ordinarios.

 

Inspirado en The gift of an ordinary day de Katrina Kenison